El canciller Leyva

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Estamos a pocos días   de la primera vuelta y de acuerdo a todas las encuestas, el virtual ganador será Gustavo Petro, no creo que le alcance para ser elegido presidente, pero las probabilidades de que lo sea en segunda vuelta son cada vez mayores.

Muchos votamos hace cuatro años con la preocupación de que, si Duque no lideraba la transformación que el país viene reclamando cada vez con mayor insistencia, Petro tendría el camino expedito para llegar al poder reclamando el papel protagónico de ese anhelado e impostergable cambio. Un proceso que, de ocurrir así, como es lo normal en cualquier democracia, se debe cumplir de forma tranquila y sosegada.

De Petro como presidente debemos esperar que, en cumplimiento de sus promesas, gobierne desprovisto del ánimo de vendetta que le han adjudicado sus contradictores y que, por el contrario, en ese nuevo pacto social que el propone, sean convocadas todas las fuerzas vivas del país.

Una versión nueva del gran acuerdo sobre lo fundamenta, que proponía el inmolado líder, víctima del régimen corrupto, Alvaro Gomez. Esta nueva forma de gobernanza debería incluir la revisión de algunos elementos de sus propuestas que, en su condición de candidato ha defendido con mucha contundencia pero que en una eventual presidencia sería prudente examinar, entre otras su férrea e intransigente posición frente a lo que él llama economía fosil o minería fosil, que es la explotación del petróleo, del gas y del carbón.

Petro en este tema propone la eliminación inmediata y definitiva de la exploración del petróleo, del gas y del carbón, acatando así lo acordado en la última reunión de los países del G20 que, como política pública a nivel mundial, optaron por suprimir la minería fosil con el fin de evitar la desaparición de la raza humana.

Sin embargo, estos mismos países que firmaron el acuerdo, no han podido resolver la dependencia del petróleo, ni del gas. Todo lo contrario, hoy la dependencia de muchos de los países de Europa al petróleo y al gas que le provee Rusia, los ha convertido en víctimas de su chantaje.

La autonomía y porque no decirlo, la soberanía de estos países se ha visto afectada en la toma de decisiones frente a la agresión de Rusia a Ucrania.

Digo esto porque, si bien es cierto que a partir de la firma de los tratados de libre comercio se ha empobrecido el sector agrícola a tal punto que hoy dependamos de la importación para suplir las necesidades del consumo nacional, no sería menos cierto que en el afán de enfatizar en el cambio de la economía fosil, el día de mañana podríamos terminar importando petróleo y gas de algún país vecino.

Posdata: ¿Sera que hoy por hoy es mas viable el pacto histórico con Petro o un acuerdo sobre lo fundamental con Fico.?las perspectivas de Gustavo Petro en la política colombiana. Análisis de sus propuestas y posibles impactos en el país. ¡Infórmate aquí!

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