
Que grato que aún existan colegios que incentivan el amor por la Cultura, en especial la música, en una tierra denominada “La ciudad Musical de Colombia”, para que niños y jóvenes amen desde muy temprana edad, estas manifestaciones tan importantes para el desarrollo de ellos, como Medio de Comunicación y así afianzar su personalidad, enmarcado en los valores, la moral y el respeto por lo nuestro, perdido en los últimos años por modas y ritmos que no son nada importantes a una sociedad distanciada de todo.
Salomé Arcila Valbuena, nacida el 14 de febrero de 2015, a escasos siete (7) años, ya interpretaba el violín e ingresaba a la Orquesta Sinfónica Infantil del Liceo musical Santa Cecilia, donde cursa el cuarto (4º) grado, alternando con otra de sus pasiones, el Deporte.
Es así como se inclina por el patinaje y la natación, representando a la ciudad y al departamento en diversos torneos, realizados en Ibagué, Espinal, Girardot, Quimbaya, Dos Quebradas, Neiva, San Andres y otros.
En estos certámenes ocupa lugares privilegiados, siempre en el podio, ganado infinidad de medallas de oro y plata, que cuelga con orgullo en su cuello para demostrar que cuando se tienen ganas y el deseo de salir adelante, la edad no importa, solo la meta por llegar al final, sintiendo la satisfacción del deber cumplido e invitando a otros niños, a dejar volar sus sueños.
En la natación ha competido en las cuatro (4) categorías: pecho, espalda, libre y mariposa. Muchos de los valores de estos Deportistas, surgen con el respaldo y la motivación de sus Familias, en este caso, de sus padres María Herlany y Yesid Antonio, quienes la acompañan y motivan a continuar.
Algunos de ellos han tenido que emigrar a otras Tierras, siendo acogidos por diversas ligas, como en el caso de Cundinamarca y en especial Bogotá, D.C., que ven el potencial de estos niños y jóvenes promesas.
Tanto en el Municipio y el departamento del Tolima, tienen en total abandono a los nuestros.
Compiten con gran esfuerzo y sin ver muy claro el camino a seguir.
En Salomé, una niña sencilla y tímida están puestas todas las esperanzas para seguir viéndola triunfar, levantando los brazos en el podio y ondeando la bandera que porta con orgullo. Me imagino que sus dulces sueños, son sosteniendo entre sus brazos al violón, igual a un oso de peluche, para dejar que sus notas nos arrullen en las noches o verse sumergida entre la piscina, donde su diminuto cuerpo se desplaza con habilidad.
Desde esta columna y nuestro Periódico le deseamos muchos triunfos, que esa lluvia de medallas la siga acompañando en el camino que recién inicia.
¡SALOME, ES UN ÁNGEL CAÍDO DEL CIELO¡


