“El Habitante del Muro” es el mas reciente poemario del narrador y poeta Ebroul Triana Barrios, publicado por Ediciones Orquídea Alquimista.
Ebroul, es autor, entre otros, de los libros ” Ambientes Tejidos “, ” El Jardín Metálico “, ” Ofrendas “, ” Sobre la mesa una flor viva, una veladora roja encendida ” que le han merecido reconocimientos nacionales e internacionales tan importantes como el ” Concurso Internacional de Poesia Poeta en Nueva York “.

Un breve prólogo-poema cómplice y fiel a la palabra de Triana está escrito en la puerta de entrada del libro por el polifacético poeta Jorge Troncoso Bocanegra. Son veintiocho textos que desde la primera página “con sus manos, bajadas y heridas”, nos sumerge entre dolorosas como descarnadas reflexiones en una realidad inmediata y presente, hecha de gritos y silencios, donde el hombre y su memoria implacable nos trastea tan ciertos y tan desnudos, otra vez, a este mundo nuestro poblado de vacíos, desesperadas voces que indagan sin respuestas entre calles y sombras inacabables, ventanas con rostro de cristal que encierran tantos miedos y secretos dolores, presintiendo y reconociendo la dura secuencia que habitamos, nosotros, un ejército de seres marginados enrutados sin remedio hacia el abismo; o en la voz de Triana: “Naufragos rostros en la rueda cotidiana del tiempo “.
Son voces de la angustia que impactan desde las palabras iniciáticas del libro, desde el título mismo, una especie de bautizo que es queja rebelde hecha en cada poema, un llamado de alerta, una advertencia irreconciliable que nos asesta un definitivo golpe en el centro del alma, sin recurso posible para volver atrás: “El mundo sería una triste epidermis “, “Un hombre demente oficia como si fuera un rey”, “Volvamos a esos mismos lugares de siempre “,”Hacer que la piedra sea maleable “, por nombrar apenas un puñado de abrebocas líricos, desafiantes, que nos empuja y nos arroja en el mar embravecido de aguas y de asfalto en su voz de marinero en tierra.
Esta, una breve muestra de la voz del poeta: LOS TRASHUMANTES La tarde cae cicatrizada/a los pies del transeúnte. /Se enciende una hoguera bajo el puente/sobre el asfalto; los seres de la calle/se congregan y hablan de sus hazañas y sus miedos. /Son muchos./El humo de la hoguera crece. /Sus figuras se agigantan en la proyeccion de la pared. /Sus rostros aceitosos y expresivos/ahondan la oscuridad. /Algunos aún cantan, y otros aprietan sus fetiches. /La tarde se descuaderna, y los trashumantes/agregan más papel a la hoguera para poder identificarse. Jesús Alberto Sepulveda Grimaldo. Escritor

