Los ríos constituyen un sistema de circulación vertical, vectorial, jerarquizado y estructurado para trasladar los fluidos vitales a través de las Cuencas Hidrográficas, para luego ir hasta su desembocadura en el mar o en los océanos irrigando durante su recorrido los diferentes ecosistemas de la superficie terrestre.
El Río Saldaña es el río de nuestros ancestros, es la sensación de un recuerdo del tiempo de un viaje de los que nunca regresaron, son los brazos de esa mirada de los que saben darme aliento.
El Río Saldaña es la arteria fluvial y la vía más navegable en nuestro departamento. Este importante río, nace en el Páramo de Santo Domingo del Parque Nacional Nevado del Huila a una altura de 3.700 msnm desemboca en el río Magdalena en el municipio de Suárez, después de recorrer 222.5 kilómetros. Son sus principales afluentes los ríos Amoyá, que surge en el Páramo de las hermosas del municipio de Chaparral, el Ata, Siquila, Mendarco, Candelarito, Cucuana, Anamichu, Lemaya, Ortega, San Antonio, San Jorge, Tetuán, Cambrin, Luisa.
El río Saldaña forma la cuenca más grande del Tolima que cubren una extensión de 37.000 hectáreas, considerandose así, como el principal proveedor de agua, para las múltiples empresas agropecuarias de la región. Además de las empresas, allí se cultiva arroz, maíz, sorgo, ajonjolí, algodón, árboles frutales, que lo convierten en una de las despensas más importantes del país.
El nombre del río fue dado por el español Hernán Pérez de Quezada en honor a un soldado ahogado en sus aguas de apellido Saldaña.
El río Saldaña guarda en sus entrañas, un río tesoro en Oro, que ya era comercializado por los primeros poblados de la región con los vecinos del altiplano.
El doctor Mariano Ospina Pérez construyó el primer distrito de Riego de la región, que fue puesto en funcionamiento en el año de 1.950, habilitando una extensa zona con vocación agropecuaria Santa Inés, el Cairo, entre otras.
Otra ambiciosa obra en esta zona semiárida del Tolima, es el Triángulo de Oro del Tolima, un distrito de Riego que cobijaría los municipios de Coyaima, Natagaima, Saldaña, cuyo objetivo era aportar al desarrollo agropecuario, una mejor manera de vivir en las comunidades indígenas y el campesinado en general.
Hoy el Triángulo se convirtió en un Elefante Blanco con una inversión de más 500.000.000 millones de pesos, sin una solución posible.
El Acueducto Complementario para la ciudad de Ibagué, otro elefanta blanco. Es otra perla en este rosario de desaciertos en nuestra región. Proyecto accidentado que fue concebido veinticinco años y día a día se retrasa su culminación, los costos se elevan, se postergan la ejecución y su terminación es un misterio.
La pérdida acelerada del recurso en nuestro departamento pone en jaque la producción agropecuaria sin contar con el continuo desabastecimiento en algunos de nuestros municipios.
En Colombia es urgente crear conciencia sobre el cuidado del agua, ya que su pérdida afecta a todos los seres vivos, a todo el entorno biodiverso.



