En el Tolima el Partido Liberal: Un buey viejo y cansado

Regional

La convención Liberal del Tolima, ratificó que esa filial política es un buey cansado, cada vez más estriado y lento al caminar que el tiempo arrumó junto a su dirigencia, esa que sigue aferrada a persistir colocándole emplastos a un animal que no se puede ni mover. Del antes partido de mayorías y medidas serias, no quedan sino el recuerdo de lo  que fuera un referente ideológico y programático por donde pasaban los planes de desarrollo social, económico, jurídico y cultural del país.

La asamblea liberal que se hizo en octubre, en Comfatolima, fue la repetición exacta de las  que se han efectuado hace muchos años, donde participan las mismos con las mismas intrigas. No se ven caras nuevas, menos propuestas que trasciendan, nada que involucre cambios o alternativas.

Ese partido sufre de una supuesta muerte, está vivo pero muerto a la vez, es un cuerpo paralítico que solo acata  intereses que promuevan y defiendan sus dirigentes para beneficio propio.

Eso fue lo que se revalidó en esa reunión, donde lo único que surgió fue una lucha notoria entre Mauricio Jaramillo y Olga Beatriz González, no por asuntos ideológicos o programáticos, sino por nombramientos, contratos y pequeñeces. Unos dicen que esa supuesta pelea obedece más a una táctica electoral para mantener la curul en la Cámara de Representantes, antes que una división real. Mientras, a Camilo Delgado, desconocido muchas veces por su dirigencia, lo eligieron como Veedor, cargo ornamental y teórico sin poder de decisión política, laurel de consuelo que lo pone a figurar en casos de discordias administrativas o disciplinarias internas en un directorio que no actúa y permanece inédito.

En representación legal del trapo rojo, sigue el médico Jorge Eduardo Casabianca, elegido presidente del directorio Departamental, un ex congresista que intentó reelegirse sin éxito hace más de 25 años. Discreto veterano sin mucho arrastre de masas.

 Algo similar pasó en la presidencia del directorio Municipal de Ibagué, con el concejal Javier Mora, furtivo personaje que pese a aparentar ser más joven que Casabianca, tiene más resabios politiqueros que los viejos. Que se sepa, desde el aciago exalcalde Luis H. Rodríguez, Mora ha sido un aliado absoluto de los exalcaldes Guillermo Alfonso Jaramillo, Andrés Hurtado y ahora de Johana Aranda, a cambio de puestos y contratos. Le da la mismo servirle a Dios que al diablo.

Y aseguran que, en las campañas al congreso los pocos votos que pueda tener, los negocia con senadores de fuera del Tolima, también por los mismos favores de los exalcaldes. Algo afín a “Choco” en el partido conservador, nunca vota por los nuestros sino por los de afuera.

En esta reunión no faltó algo que es natural en política: la deslealtad, la ingratitud y la felonía.

No invitaron ni como delegado especial al dirigente del suroriente Gentil Gómez, quien les puso más de 13 mil votos para sacar el umbral que eligió  a Olga Beatriz González, pero si invitaron en tal categoría a un excandidato de la alcaldía de Planadas, que ha estado en diversos movimientos y con sumario y problemas judiciales encima.

Para concluir, los delegados a la convención nacional en Cartagena, bajo la dirección del desprestigiado expresidente César Gavia, fueron invitados de piedra.

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