Ibagué en total abandono

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¿Si las vías principales de la ciudad se encuentran en total deterioro y lo mismo ocurre con sitios simbólicos como el Aeropuerto, La concha Acústica, La plaza de Toros, el Parque Murillo Toro y la Plaza de Bolívar, entonces qué se puede pensar de lo que pasa en la periferia?

El deterioro del Aeropuerto de Ibagué queda en evidencia. Ciudadanos denuncian el preocupante estado de abandono principalmente en las zonas internas, que presentan acumulación de polvo, suciedad en techos y lámparas, y hasta telarañas en los ventiladores.

Con tristeza los ibaguereños cada vez lo encuentran más sucio, más descuidado, más abandonado.

 Los ventiladores llenos de telarañas, las lámparas a medio iluminar, a los vidrios panorámicos no les cabe la mugre. Los techos llenos de suciedad, no hay derecho a que en esta ciudad seamos tan pasivos y dejemos que esto nos esté pasando.

Fotografías exponen un panorama que contrasta con la promesa de modernización y eficiencia que se esperaba de este espacio para la movilidad aérea del Tolima.

Aunque el Aeropuerto Perales ha sido objeto de inversiones, los usuarios afirman que el mantenimiento básico y la limpieza parecen haber quedado relegados. Hasta el momento, las autoridades competentes no se han pronunciado sobre el tema.

Ahora pasamos al avanzado nivel de abandono en que se encuentra el Parque Centenario, en especial la Concha Acústica. “Un parque completamente abandonado por la administración, abandono adrede para abrirle paso a la denominada “Operación Centenario”. Proyecto que busca beneficiar a unos particulares con negocios instalados allí,  aseguró un concejal de la ciudad.

En el 2021 el alcalde Hurtado solicitó un crédito por $60.000 millones, que le autorizó el Concejo. De allí, $27.000 millones se tenían destinados para la denominada Operación Centenario, proyecto de supuesta modernización del cual todavía no se tiene información y que permanece como otra promesa más. “Ahora están encartados porque no hay explicación de esos $27.000 millones que se pidieron prestados para este “negociado”.

Ya se gastaron $256 millones de un estudio que “donó” Ibagué Limpia, mal apropiados,  porque según el POT se prohíbe el uso del suelo del Centenario para explotación comercial”.

A ello se suma el pésimo estado en el que se encuentra la emblemática Concha Acústica. Según respondió la secretaría Administrativa, la Concha apenas recibe una jornada de limpieza al mes.

No hay que decirle mentiras a la gente, ni al Concejo. La Concha Acústica está en un grave estado de abandono.

En el imaginario de los funcionarios todo está bien, pero la realidad dice otra  cosa totalmente distinta.

El nivel de abandono de la Concha no es de un mes, es de años. Se solicitó a la Contraloría y la Fiscalía investigar el incumplimiento del contratista que tiene a su cargo el mantenimiento del Parque Centenario, en especial la Concha Acústica.

Plaza de Toros.

La que albergó tardes inolvidables con llenos totales para presenciar el arte torero de las principales figuras de la tauromaquia mundial y nacional y luego sede de conciertos con las principales figuras de la canción, está en ruinas y terminó siendo simplemente una pesebrera horrenda.

Pero los males son mayores, La politiquería que respira Ibagué es la causante del incremento desbordado de la invasión del espacio público. Difícil hoy el libre tránsito de las personas por las calles principales o cuando de atravesar escenarios como el parque Murillo Toro y la plaza de Bolívar, se trata. El fenómeno no es nuevo. Desde hace años los gobernantes de turno en contubernio con algunos concejales han permitido que la zona céntrica de la ciudad se convierta en el mercado persa que todos conocemos, mercado que creció aún más en la alcaldía del cuestionado Hurtado. Hoy, las principales calles y parques se encuentran tomados por ventas de toda clase de cachivaches y de fritanguerías sin ningún control. Oficinas como Espacio Público o la secretaría de Salud Municipal, que tiene que ver con el control sanitario, brillan por su ausencia. La causa que argumentan las autoridades para permitir la toma del espacio público, siempre es la misma: el desempleo, el derecho al trabajo y al rebusque, pero tras de ello se esconde la verdadera causa originada en la ausencia de autoridad y la politiquería. Los vendedores ambulantes son usados como carne de urna en cada elección por dirigentes inescrupulosos.

La alianza de vendedores informales y politiqueros ha formado un matrimonio indisoluble que hace imposible recuperar el espacio público, porque esta entra a formar parte de la repartija, entre las mafias que dirigen a los ambulantes y controlan el espacio público de la ciudad. Es una alianza perversa que se teje entre politiqueros e invasores profesionales de nuestro céntrico espacio público.  A esto se le agrega que Ibagué es la ciudad preferida de  los vendedores informales que llegan de todas partes del país, pues saben que aquí no existe control de ninguna especie convirtiéndola en el paraíso de las ventas ambulantes, situación que no solo va en contra del comercio organizado que sí paga impuestos, sino en detrimento de la misma ciudad que a ojos de propios y extraños es vista como un muladar donde no solo falta autoridad y orden sino que desdice mucho del futuro de nuestra capital. 

AQUÍ APENAS UNA PEQUEÑA LISTA DE LUNARES QUE DESDICEN DE LA CIUDAD ACOGEDORA CON LA QUE LOS IBAGUEREÑOS SOÑARON

– Parque Murillo Toro: el deterioro físico es deprimente, además tomado por la informalidad.

– Plaza de Bolívar: situación igual o peor que el Parque Murillo Toro.

– La carrera 3ª debió ser un corredor cultural y terminó en un mercado persa, lleno de ruido y suciedad.

– Plazoleta Darío Echandía: Oscura, lúgubre y basura por todos los lados. Sanitarios de indigentes

– Parque de la Música: Sin encanto. Abandonado.

– Concha Acústica ‘Garzón y Collazos: Deprimente. El abandono es total.

– Calle 19: Bajos del puente sobre la carrera 5ª, una imagen dantesca. El separador entre la 4ª y la Terminal de Transportes pasando por el Parque Andrés López de Galarza, es una vergüenza.

– Entradas y salidas de la ciudad, en abandono completo, feas, los separadores en dejadez que espanta.

– Tramo entre el Sena y la Glorieta de Mirolindo, vía central, separadores abandonados, los ornatos sin mantenimiento- Coliseo de Ferias y Plaza de Toros, ni es Coliseo, ni tiene plaza de toros solo ruinas.

Es lamentable que en Ibagué con todo el potencial para convertirse en epicentro turístico, no haya la voluntad política de empezar por lo primordial: volverla una tacita de cristal. Ahora hay que cruzar los dedos para que el panóptico lo mantengan resplandeciente. Algunos dirán que también es cuestión de cultura ciudadana. Por supuesto que sí, pero los programas de cultura ciudadana deben ser liderados desde la Alcaldía.

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