
La anunciada descertificación era inminente y se veía venir, la razón es evidente, este gobierno en su propósito de alcanzar la paz total ha sido complaciente con los grupos insurgentes y con los narcoterroristas, sometiendo las actividades legitimas de las fuerzas armadas y permitiéndoles a los bandidos el incremento desproporcionado de los cultivos ilegales, que hoy , en el caso de la coca, se calcula en más de doscientos cincuenta mil hectáreas, lo que nos convierte en el mayor productor, con el 70% de la producción mundial de cocaína.
Todos somos conscientes que este ha sido el principal medio de financiación de los grupos al margen de la ley que hoy se sientan a manteles a negociar una paz en la que ellos nunca han creído. El narcotráfico es sin duda alguna el principal flagelo que enfrenta nuestra sociedad. No nos podemos llamar a engaños, esta ilícita agresión ha permeado desde hace muchos años, la mayoría de los elementos que hacen parte de nuestra institucionalidad. Pero además es uno de los primordiales propulsores del segundo más grave flagelo de nuestro país como es la corrupción, que además su progresión es el síntoma más claro de la precaria salud de nuestra sociedad. Como se van a enfrentar estos temas, debe ser materia de un gran consenso, que debe hacer parte de un gran acuerdo nacional, en donde se revise las opciones sin que renunciemos a la recuperación del imperio de la ley.
Nayib Buquele en Salvador, llego al poder con la única meta de derrotar la delincuencia para darle a su patria la opción de ser viable, nadie se imaginó que con una política clara, contundente y definitiva iba a lograr en su periodo de gobierno, devolverle a su país la paz, la legitimidad, respeto y la credibilidad internacional, eso se pudo hacer con un gran apoyo nacional, porque entendieron que había que adoptar una radical política de estado, para recuperar la vigencia del estado de derecho, hoy después un exitoso proceso en el que se restableció el imperio de la ley, el gobierno en su segundo periodo, se ha propuesto nuevos objetivo, que están orientados a alcanzar las metas económicas que bajo el yugo de la criminalidad nunca se hubieran alcanzado. Nuestro país tiene que asumir el gran reto de erradicar definitivamente el cultivo de la coca para devolverle al estado la legitimidad, quien tenga claro ese propósito posiblemente podrá contar con el apoyo mayoritario en la próxima contienda presidencial.
