Donald Trump recientemente amenazó con revocar las licencias de las cadenas estadounidenses ABC y NBC, acusándolas de «mentir con sesgo político para socavar su mandato».
Sin embargo, antes de proceder por mano propia deberá considerar las implicaciones legales y las posibles consecuencias sobre la libertad de prensa. Entre tanto, parece que la desconfianza sobre algunos medios de comunicación se extiende a otros lugares, además de América del Norte, entre ellos Colombia según un informe de Reuters publicado en 2023 por el diario El País de España, con el siguiente título:”El aumento de las noticias falsas en los medios colombianos mina su credibilidad y destruye la confianza de sus audiencias”, revelando que solo el 35% de los colombianos confía en las noticias. Así mismo, el reporte de María Dolores Masana en su columna de opinión del mismo diario en la edición del 3 de mayo de 2012, se refiere a”El desprestigio social de la prensa” y que frente al descrédito profesional, el periodismo debe responder cumpliendo las normas deontológicas y garantizar la calidad de los contenidos.
«La deontología es la rama de la ética que se ocupa de los deberes y obligaciones morales, particularmente en el ámbito profesional» Hacer caso omiso a esta advertencia es engañarse a uno mismo, ante la necesidad de un cambio.
Son varias las razones, entre otras, supuestos intereses políticos y económicos; sensacionalismo; el afán de «la chiva» y la falta de verificación de los hechos. La ética del Periodista lo sabemos muy bien, se centra en difundir información veraz, imparcial y exacta, siendo consciente del posible impacto de la publicación. Cuando el público se siente engañado, deja de consultar el medio.
Y entonces, acude a las redes sociales a expresar su descontento no siempre de la mejor manera.
En Colombia, la Constitución Política de 1991 (artículo 20), establece la libertad de prensa al igual que las Leyes 2195 y 2043 de 2022, que tocan también la protección de sus Fuentes. Se cree que ocultar la fuente facilita la difusión de información falsa sin consecuencias, pero, por el contrario, conocimos una Decisión de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia que confirma la condena impuesta por el Juzgado 45 Penal del Circuito y ratificada por el Tribunal Superior de Bogotá en contra de un periodista de un noticiero de televisión, mediante la cual reafirma que «la labor periodística no puede convertirse en un instrumento para encubrir o favorecer intereses criminales».
De otra parte, según Alejandra Betancourt en /julio 14-2022, “un estudio de la Universidad Libre, registra que en el 2018 se presentaron alrededor de 1.200 denuncias por injurias y calumnias propagadas en redes sociales”.
Es este entonces, un problema común, la gente lo siente y lo comenta. Ya verán los medios si seleccionan a sus periodistas con mayor rigor, y si revisan bien los textos y demás publicaciones. Lo cierto es que se trata de una evidente crisis a la que debe prestarse atención y resolverse cuanto antes.
