Manifiestan los conocedores que en la Villa de San Bonifacio, en muchas entidades públicas y aún aquellas que no lo son, pero cumplen funciones públicas, el único documento requerido es un cheque, bien sea para obtener licencias, permisos, autorizaciones y que, además, en la medida en que la cantidad expresada en el medio de pago contenga más dígitos, así se acelera la concesión del consentimiento requerido. De modo que el asunto a tratar tiene mucho que ver con lo enunciado arriba.
Acontece que, a lo largo de las más recientes administraciones, tanto regionales como locales, los mandatarios y funcionarios se han pronunciado sobre la zona de Calambeo y los montes tutelares allí ubicados. No es menester repetir lo tantas veces señalado, sobre las licencias concedidas en perjuicio de los bosques, corrientes de agua, fauna y flora (a más del clima de Ibagué y los mismos habitantes del sector).
En esta ocasión es preciso señalar lo que acontece con la Calle o Avenida 19, que es la única vía de comunicación de la zona con los otros sectores de la ciudad. Gobernadores y alcaldes han anunciado la construcción de una doble calzada, a lo que se han sumado fallos y decisiones del aparato de justicia. Incluso uno de los mandatarios anunció la construcción de una glorieta en el sitio vecino a la Clínica Calambeo y procedió a ubicar allí la tubería requerida para el efecto. De hecho, los promotores originales de la clínica construyeron un tramo de la doble calzada, siguiendo los parámetros establecidos por los organismos municipales.
Con sorpresa algunos ciudadanos han encontrado (pues al parecer los funcionarios públicos por allí no asoman) que en ambos lados de la anunciada vía se desarrollan proyectos inmobiliarios que harían imposible la ejecución del cacareado proyecto.
Habrá que ver cuál es la posición y las actuaciones de los entes de control sobre las continuas violaciones de la constitución, la ley, el ordenamiento urbano y los reglamentos. ¿Será que alguien se afana? ¿O seguirán primando los incentivos?
