* El más derrochador que ha tenido Ibagué en su historia. Hizo gastos desmesurados para alimentar el clientelismo y la politiquería.
Ibagué es limitado en recursos financieros, pero la austeridad en el gasto no existe. Se gastó a manos llenas en la administración del alcalde Hurtado. Excedió los límites del despilfarro. Faltando datos, en cuatro años firmó contratos que superaron los 230.000 millones. De í esos, cerca de 80.000 millones atañen a convenios interadministrativos: pago de vigilancia, auxilios a entidades benéficas como el Jardín de los Abuelos y subsidios que se dieron por el Covid. Los que no están justificados son los convenios innecesarios e inútiles. Cerca de 150.000 millones pertenecen a OPS que sirvieron de soporte para a empujar la campaña electoral de la candidata del Alcalde. Fue tal el derroche del erario, que Hurtado se gastó la no despreciable suma de 13.000 millones de pesos en pago de abogados, para asesorías jurídicas. Cifra jamás exhibida y menos justificada para ese abultado gasto. Pero si en la contratación de abogados rompió récord, en el gasto de publicidad, el tamaño de la cifra resultó aún más pasmoso. En pauta contratada con medios de comunicación, destinó una cifra que supera los 8.000 millones, destinada a silenciar medios y periodistas para volverlos cómplices de su desastrosa gestión. Medios y periodistas selectos que se dedicaron solo al aplauso. Se trata de los mismos que pusieron toda la artillería en favor de la candidata de Hurtado a la Alcaldía, buscando asegurar futuros contratos, así la ciudad siguierá por el despeñadero. La plata del esfuerzo de los contribuyentes para pagar los impuestos, se malgastó en politiquería, clientelismo, ineficiencia y mediocridad.
Hurtado pagó por concepto de arrendamientos de oficinas y sedes de secretarías de despacho, más de $25.000,000, durante los 4 años de gobierno, que no mejoró la atención a los ibaguereños que se ven más afectados, pues no sólo pierden tiempo en las diligencias, sino que tienen que invertir más en transporte para llegar a oficinas esparcidas por todos los puntos cardinales de la ciudad. “Hace rato la Alcaldía de Ibagué tenía que haber proyectado un nueva sede administrativa, pero la falta de visión de los alcaldes ha sido nula y prefieren hacerle el negocio a unos dueños de locales que son los que han sacado provecho a cambio de presuntos votos”.
¿Arriendos con precios caros?
Los arriendos que pagó la administración, creó polémica por los altos costos que asumió la Alcaldía, en los edificios donde operan las Secretarías de Hacienda y Salud y la Oficina de Contratación. En septiembre de 2020 la Alcaldía suscribió un contrato de 58 millones de pesos por dos meses de arrendamiento de un inmueble con destino a la oficina de contratación, es decir 26 millones mensuales. En junio de 2021 Hurtado decidió trasladar la Secretaria de Salud que funcionaba en la 60, predio de Infibagué para un local en el centro en la calle 15 entre carreras 6a y 7a. Por ese local en ese instante el contrato de arriendo fue de $75 millones mensuales, inicialmente era por cinco meses. Ya se van a cumplir 36 meses. Otro contrato de arrendamiento polémico en la era Hurtado estuvo relacionado con la Secretaría de Hacienda. En mayo de 2021 la Alcaldía suscribió un contrato de alquiler por 5 meses con un valor de $680 millones, un pago mensual de $136 millones de un hotel ubicado en la carrera 2ª entre calles 13 y 14 para que allí funcionara la Secretaría de Hacienda. El contrato que era por 5 meses, hoy está en 36 meses. “Lamentable que la plata de los impuestos, que con sacrificio pagan los ibaguereños se despilfarre de esa manera y los beneficiados sean unos pocos privados. L a pregunta es, dónde ha estado el Concejo Municipal que no hace control político o porqué los entes de control no investigan estos contratos que a todas luces son onerosos”, dijo un líder comunal.
Pero se han alquilado otras edificaciones como el edificio donde operó el Comité de Cafeteros del Tolima por una cifra multimillonaria, la bodega antifuncional donde opera la Secretaria de Tránsito a la salida a Rovira, el pomposo edicicio de la 5ª con 41 donde operan oficinas del Ibal, las instalaciones del otrora club del comercio de la carrera cuarta entre calles 9ª y 10ª sede del Centro de Atención al Contribuyente y en la calle 7ª No. 2-18 donde opera la oficina de Infancia y Adolescencia. Y hubo y hay otras como la que operó en la Carrera 4ª entre calles 15 y 16.

