El denominado y ya trillado por más de diez años, proyecto de la nueva terminal de transportes de Ibagué, se quedó en eso, en ‘proyecto’, porque a la fecha el tema sigue en el limbo esperando que el SETP, que también lleva 20 años implementándose, fije los nuevos ejes viales que tendría la ciudad para determinar exactamente la ubicación de la sede de la nueva terminal.
Actualidad Tolimense entrevistó al nuevo gerente de la Terminal de Transportes de Ibagué, Mauricio Alejandro Villaneda JIménez, un bogotano que lleva más de 25 años vinculado al sistema de terminales en el país en sus juntas directivas, quien reemplaza a Héber Acosta, ingeniero que durante diez años gerenció esta empresa que maneja la puerta de entrada y de salida de Ibagué.

El doctor Mauricio Villaneda conoce muy bien el desarrollo de la terminal de Ibagué, puesto que lleva mucho tiempo como miembro suplente de la junta directiva y esto le da la suficiente solvencia para administrarla y proyectarla y en ese sentido al asumir la gerencia se propone que las instalaciones de la terminal “tengan un remozamiento, una mejor presentación, más comodidad, más calidez, un sitio donde el pasajero que llegue a Ibagué, se halle agradable, que sienta la confianza de pernoctar en una ciudad bonita, segura y ordenada, como proyecta ser con el nuevo Sistema Estratégico de Transporte, que de hacerse, ayudaría a la movilidad fluída y confiable”, afirma el funcionario.
Una nueva cara a la terminal
Aunque a la terminal en los últimos días le han mejorado mucho su entorno en cuanto a la construcción de sendero y de rampas, señalización y barras de seguridad, así como la pavimentación de las vías circundantes, Mauricio Villaneda se propone, además darle una nueva cara a la empresa y a su estructura física.
“Buscamos –afirma- darle una nueva cara a la terminal; darle a los negocios conexos que tenemos, como son las dos estaciones de servicio una nueva presentación con más servicios y de alta calidad, recuperar su entorno, hacerlo muy confortable y seguro para que pase, de pronto, de un lugar desagradable, a un sector bonito, que podría ser el punto de partida, para que la alcaldía y todos los entes municipales lo vean de la misma manera y entonces, pueda pensarse en un proyecto de renovación urbana en el entorno de la terminal que mucho ayudaría a recuperar el sector, agrega, y prosigue: buscamos que la terminal no solo sea el punto de partida y de llegada de pasajeros, sino una entidad amiga de la ciudad, amiga de las entidades municipales; que la terminal sea integrada al quehacer administrativo de la ciudad para prestarle servicios, por ejemplo en el SETP podría ser la oportunidad de colaborar en trabajos que puede hacer la terminal gracias a nuestra experiencia y al buen nombre que tiene la entidad”.
En el campo de turismo, se propone el doctor Villaneda, hacer de la terminal un centro de información turística y de servicios para que el visitante tenga una real orientación a donde dirigirse. “Si bien la terminal en el transcurso del tiempo sus espacios se han contraído mucho, porque su desarrollo lo pensaron para cuando había solo 20 empresas de transporte y ahora son 33, estamos en condiciones de instalar nuevos tableros, nuevas pantallas para promocionar toda esa oferta turística que tiene la región y para que Ibagué se convierta en punto de referencia para llegar a todos esos sitios de tanto interés”, refiere Villaneda Jiménez.
El proyecto de la nueva terminal en Picaleña ni siquiera tiene licencia
Al preguntársele al gerente Villaneda Jiménez por el proyecto de una nueva terminal en el sector de Picaleña, esto fue lo que declaró para Actualidad Tolimense:
“La junta directiva de la terminal, ante los inconvenientes que se presentaron con los diferentes entes municipales para obtener la licencias correspondientes, tales como estar dentro del área urbana, y como cuando se adquirió el terreno, en el POT, quedó como rural el lote, entonces se requiere, según las normas de planeación, de un plan parcial de ordenamiento específico para esa zona.
Desde la junta directiva se trabajó durante cuatro años con el fin de obtener las licencias correspondientes y ello no se dio, no fue posible. Y si se hace el proyecto dentro de un plan parcial de ordenamiento territorial, a la terminal le tocaría asumir los costos de las vías de acceso, y en ese caso, no hay empresa que asuma unas obras que debe hacerlas la municipalidad porque la terminal es para beneficio de la ciudad, y que las tenga que hacer una empresa privada, eso no es viable. Lo anterior desde el punto de vista financiero y de inversión.
Pero desde el punto de vista práctico –afirma Villaneda Jiménez- se ha ido revaluando. En algunas ciudades como San Agustín en los Estados Unidos, donde se hace un proyecto para la terminal de allá que incluye, metro, tren, buses y demás medios de movilidad que confluyen a un mismo sitio, para hacer realidad ese proyecto, la municipalidad le tocó que financiar la construcción de un complejo habitacional de apartamentos en su entorno y con el producto de su venta construyó la terminal. Aquí tocaría pensarse en algo similar
En el caso de Ibagué, los inconvenientes de urbanismo están a la vista y no son cosa de poca monta. En este caso la participación del municipio tiene que ser determinante. Sin saber como es que va a quedar el SETP, tampoco se puede pensar en construir una nueva terminal, porque se correría el riesgo de que el centro de la ciudad, sus barrios circunvecinos, incluso las poblaciones más cercanas, podrían resultar aisladas de la nueva terminal por cuestiones de costos y de distancias. Habría que pensarse entonces en unas terminales alternas en sitios específicos de la ciudad. El tema es bien complejo”, concluye el nuevo gerente de la terminal de Ibagué.
Quién es el nuevo gerente
Mauricio Alejandro Villaneda Jiménez es un administrador de empresas, natural de Bogotá. Desde el 2007 ha pertenecido a las juntas directivas de varias terminales de transporte del país, entre ellas la de Ibagué como suplente, Girardot como principal, Villavicencio y Chiquinquirá. Con una experiencia laboral de 43 años, 37 con entidades públicas y del estado como el Fondo de Pasivos de los Ferrocarriles Nacionales que atiende a los pensionados del sector y a la Eps de los pensionados ferroviarios y portuarios.


