El afán por decir cosas no ha sido una buena práctica de los ministros del presente gobierno. Entre ellas algunas a manera de advertencia que pueden llegar a generar falsas expectativas e incluso pánico.
No está bien buscar protagonismo a título individual cuando es el Señor Presidente quien debe concretar el verdadero alcance de las medidas a tomar.
El gabinete que le acompaña en sus inicios representa un gran acierto por su capacidad y experiencia; no obstante, a pesar de ello, le cabe la recomendación de dejar el afán por hablar a destiempo.
“No llega antes el que va más rápido, sino el que sabe a dónde se dirige”.
El cambio que el país espera debe hacerse de manera gradual, tranquila y certera, con el análisis y aprobación del Congreso de la República previa concertación política y sin ir a malograr esta excelente coyuntura que representa el respaldo de más de 10 millones de colombianos, su mayor activo político.
Por fortuna, ninguno de estos ministros necesita darse a conocer, ni competir entre sí para sobresalir, por el contrario, se supone, son un equipo coherente y sensato, del cual esperamos la mejor gestión, con resultados y no con titulares de prensa.
Su experiencia supone servirá para no cometer errores y aplica con mayor razón, entre otros temas, no solo a Minas y Energía, sino también al sector agropecuario y todos los demás.
Por ejemplo, la creación de un Nuevo IDEMA organismo cuestionado en su momento por sobre costos y corrupción.
La expropiación y extinción del dominio de tierras improductivas, lo cual no es nuevo, pero muy importante para no incurrir en los errores ya cometidos.
La extinción de dominio sobre tierras de propiedad privada se ha venido haciendo conforme a los artículos 6º y 8º de la Ley 200 de 1936 y además, al igual que los procesos de expropiación, forman parte de la Ley 135 de 1961, de Reforma Agraria, de Carlos Lleras Restrepo.
Durante la cual, a propósito, se afectaron propiedades en plena producción que luego de expropiadas nunca volvieron a ser lo que fueron.
Vale la pena aclarar, igualmente, que Reforma Agraria no es comprar tierra y repartir, es todo un conjunto de medidas que sí bien buscan modificar la estructura de la propiedad, también involucran la producción y el bienestar social y económico de los beneficiarios.
Sea la ocasión para comentar que hoy día las empresas de ganadería especializada e intensiva, bien explotadas, no deben gravarse más de lo justo por el simple hecho de estar ubicadas en tierra fértil, como se ha dicho, ni pensar expropiarlas, muchas de ellas cooperativas de medianos y pequeños ganaderos, mientras en otros países reciben estímulos para garantizar la seguridad alimentaria.
“Ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre” es lo correcto.
Bien hecho eso si, que la Ministra haya incluido en su agenda el tema de los resguardos indígenas y las comunidades afro.
El empalme, dijo la doctora Cecilia López, “nos dejará ver qué hay y qué no, con eso diseñaremos distintas estrategias basadas en las propuestas del presidente electo, regiones, cultivos y los altos costos. Estamos en ese proceso y la idea es ojalá tener varias posibilidades listas…”
Estaremos atentos.
Entonces no nos precipitemos que el viaje apenas comienza y del afán no queda sino el cansancio

