Ocupación del espacio público Le quedó grande al gobierno

Regional

En las calles céntricas la llamadas cebras peatonales en los espacios de los andenes están invadidas por los vendedores ambulantes y los semáforos están ocultados visualmente por grandes parasoles que dificultan el movimiento vehicular y peatonal. Estas gráficas testimonian la diaria anarquía en que vivimos.

El problema de ventas ambulantes y la ocupación ilegal del espacio público en Ibagué,  es aterrador. Las autoridades encargadas de su control han sido ineficaces y complacientes con esta situación, y por no hacer cumplir la ley, ponen en riesgo la integridad y la vida de los transeúntes. Además, de permitir y fomentar el desorden de la ciudad, dan la sensación de que vivimos en un lugar donde el ciudadano, no tienen espacio libre para transitar o caminar, derecho garantizado por  la Constitución y las leyes de nuestro país.

 Ibagué no tiene áreas que hagan posible el goce visual, el tránsito de los  ciudadanos, sitios de recreación al aire libre, menos como observar la arquitectura de los edificios. Es una ciudad deforme que creció con fallas en el desarrollo de su planeación, donde hasta las edificaciones históricas se han perdido. Aquí, las funciones del espacio público de generar y articular sitios de encuentro y procesos colectivos de intercambio cultural, social y político o al menos de una simple tertulia, se han perdido, y con ello, la posibilidad de construir una ciudad amable, con sentido de pertenencia, donde el bienestar colectivo sea el ideal de vivir, no existe.

 El espacio público en Ibagué se ha convirtió en botín político que  se reparten por tramos las vías públicas,  las zonas verdes y los andenes de la ciudad. Los vendedores ambulantes en las campaña electoral son coto de los politiqueros de turno, de concejales y funcionarios públicos de la Alcaldía, donde los votos son canjeados por el espacio público. Y ese contubernio entre  informales y politiqueros,  ha llevado, incluso, a la formación de mafias que negocian hasta con el puesto de un lotero en la carrera tercera.

Sin desconocer los problemas que crea este comercio informal, las autoridades han sido laxas en su control y expansión, sobre todo en los últimos seis años, donde el desorden de la ciudad se aumentó  en forma temible y los espacios para caminar o de recreación como los parques fueron copados por ventas de fritanga, baratijas, droga, adivinadores de la suerte, y todo un mercado oculto que conlleva la inseguridad. Algunos de los que ejercen esta profesión, son delincuentes callejeros que utilizan sus negocios de fachada para enmascarar sus delitos.

La invasión del espacio público es de tal grado, que los propios comerciantes y propietarios de almacenes ocupan los andenes con sus vitrinas, estantería de ventas y equipos de sonido, ya no en la carrera tercera, sino en las carreras cuarta, quinta y sexta, dejando al peatón sin espacio por donde transitar, y poniéndole en riesgo de ser arrollado por un vehículo. Sumémosle, además, los que construyen sobre los andenes y los talleres de mecánica. 

El separador de la avenida El Jordán o Quinta, donde deben lucir los árboles y el verdor, está invadido por grandes casetas de venta de comidas rápidas, y otro tipo de comercio.

De continuar tan vertiginosa toma  de esta calzada, pronto veremos construcciones de más amplio calado con cimientos y columnas de concretó y hormigón armado.

El caos que se registra con la incesante invasión del espacio público, también envuelve a ciertas firmas constructoras que ante la falta de una administración eficiente, violan las normas urbanistas y se pasan por la faja la regulación del Plan de Ordenamiento Territorial que establece el cumplimiento de normas que garantizan espacios para el disfrute común de los ciudadanos.

Se insiste en esta denuncia que tantas veces se ha hecho, ya que no creemos que la marioneta de Hurtado, la alcaldesa Aranda, se atreva a ponerle el tatequieto a la invasión del espacio público en Ibagué.

espacio

Conoce más aquí

Síguenos en Facebook o X

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *