El perdón

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“PADRE perdónalos porque no saben lo que hacen “, palabras de JESUS en la Cruz. Evangelio según San Lucas.  El Divino maestro en su agonía, suplicaba por el perdón para los verdugos que lo habían torturado y crucificado.

La etimología del verbo Perdonar nos enseña que la palabra proviene de dos voces latinas: Per (completamente) y Donare (obsequiar o regalar).   En todos los diccionarios significa olvidar la falta o el daño que otro nos ha causado; no guardar rencor, ni castigar al que nos ha agredido.

El Perdón, a su ves  se define como  la acción y el efecto de perdonar a una persona o a un grupo de personas por el mal que nos hicieron o que intentaron  hacer.

Es un proceso interno, muy íntimo y pernal de catarsis que comprende al menos tres momentos: 1. identificar la ofensa y el daño recibido, 2. Tener la voluntad de superar el resentimiento y el deseo de venganza hacia el agresor, y 3. Tomar la decisión consciente de perdonar al otro. ¡Cuánto nos cuesta y como nos duele perdonar ¡

Si lo hacemos de corazón, no por interés o por conveniencia, no por cumplir con algún compromiso o una orden judicial; el Perdón resulta ser un bálsamo para el alma y un alivio para el espíritu.

No importa que el victimario u ofensor no lo pida, o exprese que no lo necesita; da igual porque el Perdón así logrado, nos libera, nos sana; y nos permite expulsar los sentimientos de ira, de amargura y de venganza. 

Expresan algunos psicólogos que el rencor, el odio y el resentimiento hacia el que nos agredió o nos ofendió, represados en el nuestro Yo interior pueden ocasionar enfermedades y estados negativos de ánimo, como el estrés, la amargura, el dolor moral que generan graves consecuencias para la salud.

Claro que no es fácil perdonar, por esto son tan populares y antiguas frases como: Perdono, pero no olvido – Vaya a que lo perdone Dios – Eso no se lo puedo perdonar – Soy incapaz de perdonarlo. Porque entran en juego y concurren en el proceso previo, la formación de la víctima, su historia personal, su fuerza interior, su estructura afectiva y sentimental; por su puesto la naturaleza y gravead de la falta o de la ofensa recibida. Con todo, vale la pena intentarlo.

Con el inicio del ultimo mes del año, también comienza para los que cristianos y católicos, el Tiempo de Adviento en el que nos preparamos para la venida de JESUS. Tiempo propicio para hacer introspección y revisar los pendientes que tenemos respecto al Perdón.

Esta es la invitación que dejo a los lectores, deseándoles a todos Feliz Navidad y Venturoso Año Nuevo.

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