
¿Cómo se viene encarando el atraso tolimense? Con total certeza digo que básicamente con politiquería y sin siquiera una mísera idea renovadora.
Para no caer en abstracciones elusivas, evito, por ahora, las referencias al pasado tolimense para explicar el origen de los crecientes problemas que nos abruman y que incesantemente desaguan en nuestra cotidianidad, hoy convertida en círculo vicioso que de muchas maneras venimos dilatando por ausencia de crítica, autocrítica y enmienda. Como los problemas son una cruda realidad y no tesis discutibles y cómo la cuestión de fondo no es quien tiene o no tiene la razón, pues ese sería alegato inoficioso, sino cuándo y cómo una razón consensuada y por tanto correcta y colectiva orientará la solución de los problemas, entonces procuraré resumir los problemas para luego sí plantear, esa sí, mi discutible opinión sobre cómo deben enfrentarse y cómo, dos o tres generaciones de tolimenses, los hemos venido enfrentado.
Contextualizar un inconexo archipiélago electorero y no sobre la complejidad sistémica del territorio, desintegra los problemas por municipios (47 remedios para un problema), siendo Ibagué obviamente el más visible, pues concentra más del 50% de la población del Tolima y además las grandes cifras del DANE, BANREPÚBLICA y otras fuentes, no aluden a las regiones sino a las ciudades y así se ignora el efecto sinérgico, que es esencial para encarar de manera correcta la problemática acumulada y creciente. El mal capital es solo uno, el atraso físico y moral y este se revela en desempleo; informalidad; pobreza; migración; parálisis y deterioro de infraestructura; decadencia ética; falta de oportunidades; agonía de ríos, contaminación de aguas y daño ambiental en general; incertidumbre; desindustrialización; metástasis de la corrupción; dependencia; educación sin propósito superior; desahorro y anemia financiera; politiquería, que pervierte la política, fragmenta la sociedad e impide la acción restauradora.
¿Cómo encarar la problemática social, económica y política del Tolima? Solo hay una forma: La mixtura de inteligencia, ideas, ética y acción política correcta. Solo con esta mixtura habrá crítica y autocrítica y teorías y diálogos para entender la sistemicidad del territorio tolimense y acordar un arquetipo estratégico de economía política que nos permita definir el modelo de desarrollo para el Tolima y el mapa de políticas económicas correctas para alcanzarlo (lo señalé en otro artículo). Igual deben lograrse acuerdos gremiales bajo la óptica del modelo de desarrollo tolimense y no de la alienación economicista y centralista y, claro está, se tiene que aquilatar una ideología regionalista que dé lugar a la organización política pertinente y democrática y al liderazgo progresista cuyo fin supremo sea la reconstrucción del Tolima.
¿Cómo se viene encarando el atraso tolimense? Con total certeza digo que básicamente con politiquería y sin siquiera una mísera idea renovadora; con talante ególatra y caudillista, con avaricia; con pactos electoreras patéticos, obscenos y ruines; con mentira, con positivismo económico centralista y excluyente; con desprecio y odios a las ideas de cambio. Irrebatible es que ello es la antítesis del pensamiento progresista, la negación de la ruta correcta y que, así, sin liderazgo progresista, el Tolima seguirá andando hacia el pasado y no hacia el futuro.
