También se hace crecer a nuestro departamento estimulando sus cualidades morales; es esto lo que pretendemos hacer con ocasión de la sentencia condenatoria impuesta al expresidente ALVARO URIBE VÉLEZ por la Juez 44 Penal del Circuito de Bogotá, doctora SANDRA LILIANA HEREDIA. Lo hago más que todo porque esta funcionaria judicial nació en el Tolima, concretamente en el Municipio de Alpujarra e inició su formación en Flandes y Melgar, en sus Despachos Judiciales bajo la orientación de personas rectas y educadas. Además, ella nos ha dado muestra evidente de su apego a la ley y la verdad, sin importar consecuencias.
Esta Alpujarreña, hija de campesinos de escasos recursos, estudió en la escuela y se hizo bachiller; probó las oficinas judiciales durante cuarenta y cuatro (44) días de unas vacaciones del titular y atraída por la variedad de funciones logró ingresar al Juzgado Promiscuo del Circuito de Melgar donde rápidamente escaló posiciones, estudió Derecho y se graduó.
Desconozco como se vinculó a la justicia bogotana; no es extraño que algún paisano alpujarreño le hubiera ayudado, varios brillaron en diferentes posiciones del Consejo de Estado y la Procuraduría.
Mis colegas, los doctores EMILIO CIFUENTES GARCIA, EUCLIDES ROA ESCOBAS y AUGUSTO OSPITIA GARZÓN, son ejemplo de actividad por las gentes de su tierra. Ahora bien, la decisión de la señora Juez 44 Penal del Circuito de Bogotá, doctora SANDRA LILIANA HEREDIA, de condenar en primera instancia al expresidente ALVARO URIBE VELEZ no es fruto de la pasión o de la presión del Estado; lo es del contenido del expediente y en especial de la prueba existente en el contra persona que ostentó el cargo de Presidente de la República de Colombia.
Esa carga probatoria proviene de la ´sala Penal de la propia Corte Suprema de Justicia y continuó existiendo cuando el anterior Fiscal general de la Nación designó, en dos oportunidades, a Fiscales para demandar la preclusión pero se hallaron también con la acerada oposición de los jueces pertinentes que también merecen ser honrados por su férrea defensa de la verdad y la justicia.
A SANDRA LILIANA HEREDIA se le seguirán rindiendo honores y con el paso inexorable del tiempo figurará en las páginas de nuestra historia, se dirá, entonces que campesinos honestos y rectos se forjó el acero y que al imitarla los Jueces contribuyeron a construir una patria grande, como la soñó el Libertador Simón Bolívar, Justa, poderosa y respetuosa del Derecho.
