Los sueños de ella.

General

Los sueños del Hombre, eje universo lleno de misterio y entramados, se ve reflejado en la mayoría de las obras de escritores que plasman vivencias y sinsabores como en un acto en plena comunión, dejando aflorar esas historias que son al fin y al cabo, poesía. El conjunto de relatos del escritor Hernando Guerra, nacido en Armero conocida como la ciudad blanca, intitulado “ella” nos transporta a ese pasado, la infancia y adolescencia la que nos marca por el resto de la existencia. Esta ciudad blanca, intitulado “Ella” nos transporta a ese pasado, la infancia y la adolescencia lo que nos marca por el resto de la existencia. Esta ciudad blanca, adornada con sus copas de nieve de las algodoneras, donde la alegre muchachada se paseaba airosa el paseo a ríos, el coqueteo a las muchachas espiar a las muchachas, espiar a las damas en el baño diario, soñar con sus carnes voluptuosas las miradas inquisidoras de sus habitantes de tierra caliente. Estos relatos tejen como una novela, nos trans portan a los recuerdos de los amigos, los compañeros de escuela, los juegos amatorios, las pasiones como Tabú, los amores clandestinos, el tren que pasaba por el centro de Armero, hasta conectarnos con el expreso del sol en la Dorada para llevarnos en Ferri hasta la costa. Esas casas inmensas de techos de paja y de zinc, paredes tan blancas de bareque de los árboles tan centenarios que pueden contar miles de historias esas que engrandecen el diario discurrir de los pueblos.

Son pequeños recuerdos los que cuentan esas historias, el diario vivir, de ese pasado que aún sigue tan vivo y nos acompaña por siempre. Leer ella es una delicia, un encanto, el as bajo la manga del mango, el canto poético que nos arrebata el hombre en su sed de poder en el prólogo del poeta y Jorge Eliécer Ordoñez nos invita a dejarnos llevar en ese viaje placentero por el mundo de la palabra.Los sueños del Hombre, eje universo lleno de misterio y entramados, se ve reflejado en la mayoría de las obras de escritores que plasman vivencias y sinsabores como en un acto en plena comunión, dejando aflorar esas historias que son al fin y al cabo, poesía. El conjunto de relatos del escritor Hernando Guerra, nacido en Armero conocida como la ciudad blanca, intitulado “ella” nos transporta a ese pasado, la infancia y adolescencia la que nos marca por el resto de la existencia. Esta ciudad blanca, intitulado “Ella” nos transporta a ese pasado, la infancia y la adolescencia lo que nos marca por el resto de la existencia. Esta ciudad blanca, adornada con sus copas de nieve de las algodoneras, donde la alegre muchachada se paseaba airosa el paseo a ríos, el coqueteo a las muchachas espiar a las muchachas, espiar a las damas en el baño diario, soñar con sus carnes voluptuosas las miradas inquisidoras de sus habitantes de tierra caliente. Estos relatos tejen como una novela, nos trans portan a los recuerdos de los amigos, los compañeros de escuela, los juegos amatorios, las pasiones como Tabú, los amores clandestinos, el tren que pasaba por el centro de Armero, hasta conectarnos con el expreso del sol en la Dorada para llevarnos en Ferri hasta la costa. Esas casas inmensas de techos de paja y de zinc, paredes tan blancas de bareque de los árboles tan centenarios que pueden contar miles de historias esas que engrandecen el diario discurrir de los pueblos.

Son pequeños recuerdos los que cuentan esas historias, el diario vivir, de ese pasado que aún sigue tan vivo y nos acompaña por siempre. Leer ella es una delicia, un encanto, el as bajo la manga del mango, el canto poético que nos arrebata el hombre en su sed de poder en el prólogo del poeta y Jorge Eliécer Ordoñez nos invita a dejarnos llevar en ese viaje placentero por el mundo de la palabra.