¿Hacia dónde va el liberalismo?

Opinión

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Por: JORGE ALBERTO GUZMÁN A

Quienes hoy defendemos el gobierno del presidente Gustavo Petro Urrego, somos en su gran mayoría, los mismos que ayer con fe y con esperanza militábamos en un partido, el liberal, que creíamos de izquierda porque ese fue el legado que nos dejó su fundador Ezequiel Rojas Ramírez y que luego Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliecer Gaitán y otros cuantos líderes más, supieron defender con ardentía y devoción.

Desafortunadamente esa izquierda fue tan solo un ideal, una utopía, pues la realización de ésta, como lo es hoy de manera regular y ostensible en la lucha contra la desigualdad social, no fue posible por la violenta y sangrienta persecución al liberalismo durante los gobiernos conservadores de Ospina Pérez, Laureano Gómez y Roberto Urdaneta,  entre los años 1.945 y 1.953, que dejó como saldo innumerables crímenes, entre ellos el asesinato del incomparable líder Jorge Eliecer Gaitán, todo lo cual dio lugar como defensa y retaliación, a la conformación de varios grupos armados.

Tan execrable situación cesó o al menos disminuyó en gran parte de la nación al asumir el poder el General Gustavo Rojas Pinilla el 13 de junio de 1.953 mediante un golpe de Estado que fue celebrado con júbilo y alborozo por las grandes mayorías nacionales y que se prolongó hasta el 10 de mayo de 1.957, cuando renunciando al poder le hizo entrega del mando a una Junta conformada por 5 militares que seleccionó entre los de mayor graduación y que gobernó hasta el 7 de agosto de 1.958.

A mi juicio, esta última fecha reviste cierto valor histórico, pues a partir de ella comenzó el Frente Nacional y con él a disminuir la lucha partidista y los crímenes entre conservadores y liberales, pero a su vez esa paz tan esperada o anhelada llegó al extremo de convertirse en una manguala, que de manera lamentable desdibujó los principios esenciales del liberalismo, como lo veremos más adelante.

Merece por tanto volver sobre el gobierno dictatorial del General Rojas Pinilla que  antes que causarle daños al país, como en su momento se le hizo creer a la juventud de la época, contribuyo a su progreso, no sólo con numerosas obras como fueron, entre otras, la culminación de la siderúrgica Acerías Paz del Rio, la construcción y dotación del Hospital Militar, la restauración del Observatorio Astronómico y la introducción de la Televisión como medio informativo, cultural y de recreación, sino que además logró que con la amnistía  la mayoría de guerrillas se desmovilizaran y que a la mujer, mediante la Asamblea Nacional Constituyente del 25 de Agosto de1.954, se le reconocieran a través del voto sus derechos políticos de elegir y ser elegida.

De igual manera consciente de la desigualdad social creó en mayo de 1.954 la Secretaría de Asistencia Social y de Protección Infantil, SENDAS, institución ésta que bajo la dirección de la hija del General, María Eugenia Rojas de Moreno, buscó siempre el bienestar de buena parte de la población pobre y deprimida, otorgándole a los mayores toda clase de ayudas y a la niñez creándole guarderías para su cuidado y atención, lo que sirvió de antecedente más tarde para la creación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

No obstante lo positivo de todo lo anterior, los dos partidos dominantes representados por Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez Castro, reunidos en Benidorm (España), resolvieron el 24 de julio de 1.956 poner fin a la lucha fratricida entre sus partidarios pues temerosos además de que Rojas se perpetuare en el poder se reunieron de nuevo, el 20 de julio de 1.957, en Sitges, para suscribir otro pacto consistente en la alternación en el poder de los dos partidos por un término de 16 años, lo cual fue aprobado plenamente mediante un Plebiscito el 1º de diciembre de ese mismo año.

Fue entonces, finalizado el gobierno de la Junta Militar el 7 de agosto de 1-958 como ya lo anuncié anteriormente, cuando se inició la política de alternación con Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana Borrero. Pero, siendo la elección de este último, el 19 de abril de 1.970 ello dio lugar a la conformación del grupo armado M;19 ante un supuesto fraude promovido por el presidente Carlos Lleras al dar la orden de silenciar esa noche la información televisiva y radial cuando el expresidente Rojas iba triunfando por un amplio margen en la votación, situación ésta consecuente con el crecimiento en las urnas que había logrado la Alianza Nacional Popular, ANAPO

La única política de izquierda rescatable y que merece mención, tanto durante el periodo de 16 años del Frente Nacional como de los gobiernos que le precedieron hasta el 7 de agosto de 2022 cuando inició su mandato el actual presidente Gustavo Petro Urrego, fue sin duda alguna el plan de Reforma Agraria desarrollado en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo para manejar en su época los conflictos agrarios con una herramienta como fue el INCORA que había sido creado mediante la Ley 135 en 1.961, en el gobierno de Alberto Lleras Camargo y complementado luego con la Ley 1ª  de 1,968, lo que favoreció buena parte del sector campesino, mediante la adjudicación de tierras para su cultivo y desarrollo, labor ésta que se perdió por falta de control y seguimiento al desaparecer el referido instituto.

Finalizado el Frente Nacional en agosto de 1.974 fue necesario que transcurrieran 42 años, para que un movimiento subversivo como el de las FARC consecuente con su aptitud de izquierda le exigiera al gobierno de Juan Manuel Santos, en el curso de las negociaciones de paz, la inclusión  en el acuerdo al que se llegare de varios puntos básicos para transformar el campo colombiano, por ser la concentración en unos pocos y la mala utilización de la tierra una de las principales causas del conflicto.

De ahí que en el “Acuerdo Final para la terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz estable y duradera”, suscrito el 24 de noviembre de 2.016,  el hoy expresidente Santos obligó a Colombia, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, mediante una “Declaración Unilateral de Estado “ a destinar a partir de su firma no menos de tres millones (3.000.000) de hectáreas para ser adjudicadas al sector campesino carente de tierra y, por tanto en condiciones de desigualdad manifiesta. Pero a Santos poco le importó, el cumplimiento futuro de tal compromiso pues a éste sólo le ha interesado pasearse orondo por el mundo y disfrutar del dinero recibido, al otorgársele el  Nobel de Paz, quizá sin merecerlo.

Fue necesario un gobierno de izquierda como el de Gustavo Petro para dar inicio al cumplimiento de esa Declaración Unilateral de Estado, con lo que se ha logrado adjudicar hasta la fecha cerca de 700.000 hectáreas de tierras, unas baldías o adquiridas, otras despojadas a narcos, testaferros y políticos amigos de gobiernos anteriores.

Conviene agregar que en el gobierno de Duque ya se habían adjudicado cerca de13.000 hectáreas, pero aclarando que si lo hizo fue exclusivamente para beneficiar a sus amigos electores pues su misión no podía ser otra distinta que la de “hacer trizas” el acuerdo, siguiendo el mandato de su jefe Álvaro Uribe.

Volviendo atrás, bueno es recordar que finalizado el Frente Nacional, como periodo de reconciliación entre los dos partidos, se abrió uno nuevo que tuvo una duración de 48 años pues se inició el 7 de agosto de 1974 y culminó el 7 de agosto de 2022 cuando comenzó el mandato de izquierda comandado por Gustavo Petro, opuesto en gran parte a todo lo anterior por la tolerancia y el exagerado entendimiento entre los partidos que llegó hasta confundirlos e identificarlos, bien como miembros de la ultraderecha o como integrantes de la corriente económica neo liberal, no obstante haber alcanzado el liberalismo la presidencia durante ocho (8) ocasiones.

Entre las características especiales de ese periodo de 48 años, se destacan las siguientes: a) La expedición de la Constitución de 1991 que se produjo como condición  de la guerrilla del M19 para la firma de la paz con el gobierno de Virgilio Barco ; b) El Acuerdo de Paz con las FARC suscrito en el 2016 por el gobierno de Juan Manuel Santos, pese a la férrea oposición del expresidente Uribe ; c) Las disidencias, derivadas de lo anterior, que hoy siguen afectando seriamente el orden público; d) El surgimiento del narcotráfico y el paramilitarismo que causaron numerosas muertes, entre ellas, de un lado, las de dos (2) de sus más importantes lideres, Luis Carlos Galán Sarmiento y Rodrigo Lara Bonilla; e) La de una fuerza pública conformada por un ejército y una policía que en alianza con el paramilitarismo exterminó  a todo un partido político, el de la Unión Patriótica, con una cifra que sobrepasa las 6.200 víctimas, entre ellas la de dos (2) de sus candidatos a la presidencia,  Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa y,  como si fuere poco, también la del candidato del M19 a la presidencia Carlos Pizarro León Gómez; f) La aquiescencia, sectarismo o complicidad de unos gobernantes que seguro juzgaron los hechos anteriores como crímenes legales en la lucha contra el supuesto terrorismo o comunismo de las FARC a través de la UP; g) Los 6.402 falsos positivos y las numerosas muertes y desapariciones de campesinos que causó el ejército en cumplimiento de la política de seguridad que emprendió el gobierno de Álvaro Uribe Vélez entre el 2.002 y el 2.008, sin contar las alianzas soterradas de éste con el narcotráfico y las autodefensas y, la supresión de derechos básicos de los trabajadores h) La toma y la retoma del Palacio de Justicia y la erupción del Volcán Arenas del Nevado del Ruiz, que en 1.985 durante el gobierno de Belisario Betancur causó la desaparición de Armero dejando un saldo de más 25.000 muertos y desaparecidos; i) La ausencia de rigor por debilidad de carácter, mesura y buen juicio del presidente Betancur por lo que se negó atender las peticiones y demandas de la guerrilla del M19 que con anterioridad le habían formulado, ordenando en su lugar la retoma del Palacio por parte del ejército, con las sangrientas consecuencias bien conocidas y, como de la misma manera, puso oídos sordos a las súplicas del gobernador del Tolima y del Alcalde de Armero para que contribuyera al menos a contrarrestar los desastres de tan inminente erupción; j) Las innegables expresiones de izquierda que mediante varias obras sociales se realizaron en ese periodo, especialmente desde 1974 a partir del gobierno de López Michelsen y hasta 1998, finalizando el mandato de Ernesto Samper, pero que son insuficientes en medio de tanta desigualdad social; y, k) La Constitución de 1991 le abrió las puertas a la creación de nuevos partidos políticos a tal punto que en las pasadas elecciones llegaron a 35, sin que se conozcan los fundamentos y principios doctrinarios de unos y otros, siendo al parecer el principal objetivo de sus miembros la consecución de los avales que les permitan obtener las curules y disfrutar de los altos sueldos y prerrogativas que brindan las distintas corporaciones legislativas.

Las anteriores características de ese periodo, unidas al doble propósito de los partidos de fortalecer a los grandes dueños del capital entregándoles todo el manejo de los servicios públicos y a la vez privilegiándolos con los beneficios de una política neo liberal bajo la errada creencia de que con ello contribuyen a erradicar la desigualdad social, son la causa de la decadencia del partido liberal.

Frente a lo anterior, la pregunta es obvia: ¿Hacia dónde va el liberalismo?

¿Acaso hacia la derecha?