No hay viento favorable para el que no sabe para donde va

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Los resultados de la consulta del pacto histórico   demostraron que la izquierda es hoy más que nunca una alternativa real de poder. Digo esto porque es evidente que, en el pasado evento electoral, se hizo presente una genuina militancia de izquierda, lo que no ocurrió en el proyecto de Petro presidente, por el contrario, fue mucha la infiltración de activistas de orillas opuestas ideológicamente que, resultaron decisivos en el triunfo de ese proyecto. Y si me lo preguntan, esa fue una efectiva estrategia promovida por el mismo Petro.

Es claro que, para la consolidación del próximo gobierno de izquierda, van a apoyarse fundamentalmente en aquellos que se han probado como autentico partidarios de la izquierda.

Los positivos  resultados de la consulta se pueden explican desde la perspectiva estratégica de animar la participación efectiva de una militancia que se ha caracterizado desde los tiempos de la clandestinidad, por una eficiente organización, una férrea disciplina y una lealtad a toda prueba, condiciones que hoy no tienen los seguidores de otros partidos, ni siquiera de sus propios  lideres que han preferido recibir un plato de lentejas antes que la lealtad y la disciplina a las organizaciones que representan.

Sumado a lo anterior, no se puede desconocer la oportuna coyuntura de la provocación intencional de Petro para obtener una reacción a todas luces desproporcionada por parte del gobierno Trump, que despertó el rechazo en mucha gente que concito un sentimiento de solidaridad a favor Petro.

Además, igual que lo hace la mayoría de las organizaciones políticas de derecha, hoy la izquierda cuenta con el poder del gobierno que nunca había tenido, y aplicando el principio de la combinación de todas las formas de lucha que adoptaron desde el siglo pasado, están fortaleciendo  su militancia recurriendo también al clientelismo y a la corrupción que ellos tanto condenaron en los gobiernos de derecha que conllevó al desprestigio y  la pérdida total de la confianza de sus electores, facilitando la llegada de Petro al poder con la expectativa de cambio que no se ha visto, por el contrario, han caído en los mismos errores de la vieja clase política que ellos intentan remplazar, pero con el viento a favor, porque si tienen claro para donde van.

La derecha cuenta con un difícil escenario, no tiene hasta ahora una meta segura, no tiene organización, esta dispersa y los egos de quienes aspiran a ser fungidos como candidatos no les permite vislumbrar el futuro del país, les importa el ahora y en ese afán de derrotar a la izquierda, están a punto de repetir el error de escoger el perfil del sofista con algunas condiciones en el manejo de la retórica populista, en lugar de al verdadero estadista, serio, reposado, estructurado con quien se pueda equilibrar la balanza en la próxima contienda presidencial.