Fallecimientos

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Manuel José Álvarez Didyme-Dóme

Desde el  11 de diciembre del año anterior, Manuel José Álvarez Didyme-Dome, el estimado y entrañable   “Piolín”, ya no está entre nosotros, una  silenciosa  e  inadvertida enfermedad se lo llevó sin avisarle a muchos de sus innumerables amigos. Solo nos queda su recuerdo y su rico legado como hombre que trascendió más allá de la apacible cotidianidad de   su querida Ibagué.

Manuel José Álvarez quien se formara como abogado en la Universidad Externado de Colombia, se consolidó como académico por muchos años en la Universidad de Ibagué, institución en la que llegó a ocupar la decanatura de la Facultad de Derecho. Su compromiso con lo público lo llevó a desempeñarse como Secretario de Hacienda Departamental, miembro directivo del Comité de Cafeteros del Tolima, de la junta directiva de la Asociación para el Desarrollo del Tolima (ADT), desde donde impulsó iniciativas para el crecimiento institucional y ciudadano como la creación de la Corporación Colegio San Bonifacio de las Lanzas.

Dentro de su legado, fuera de su trayectoria jurídica y académica, deja una interesante producción pictórica pues era un apasionado amante de la pintura que estudió en la Universidad del Tolima y que luego la complementó con la historia del arte, estudios que adelantó en la Universidad de Salamanca (España).

Sus talleres, sus clases y conferencias sobre la historia del Arte en la facultad de Arquitectura  de la Universidad de Ibagué, lo distinguieron por su inmensa capacidad pedagógica y por su amable y ameno estilo para trasmitir conocimientos a sus estudiantes.

Como escritor Manuel José Álvarez fue columnista del desparecido diario impreso “El nuevo día” y en Actualidad Tolimense nos hizo el honor de acompañarnos con su pluma por varios años, columnas en las que demostró su aguda crítica sobre la realidad local, regional y nacional. En sus escritos siempre con una limpia prosa, defendió sus convicciones políticas, la ética, la democracia, las tradiciones, el folclor y la convivencia ciudadana.

Manuel José ya es distancia, nos duele profundamente despedirlo para la eternidad y sólo nos queda el consuelo de que le sobreviven su esposa Luz Ángela Jaramillo, sus hijos José y María Clara y sus nietos María José, Mariana y Juan Alejandro, a quienes enviamos nuestro sentido pésame que lo hacemos extensivo a su hermana Elvira Leonor.

Myriam Herrera

A la edad de 80 años y víctima de una larga enfermedad falleció en esta ciudad el pasado 21 de diciembre del año anterior, la señora Myriam Herrera, dama de raigambre ibaguereña quien formó hogar con el médico -también ibaguereño- Luis Eduardo Vargas Rocha, fruto de cuya unión fueron sus hijos, Eduardo, Raúl, Luz Myriam y Elisa Leonor, todos cordiales amigos de esta casa periodística.

Con sentimiento de profundo pesar despedimos a nuestra querida amiga Myrian quien fuera amantísima madre y mejor esposa. Reciban sus hijos, sus nietos y toda su familia nuestra expresión de solidaridad.

Armando Devia Moncaleano

*          Un hombre decente que le sirvó al Tolima con decoro

La Fundación Segunda Expedición Botánica fue una de las primeras entidades en expresar el 21 de enero su pesar por la muerte del exgobernador del Tolima Armando Devia Moncaleano, resaltándolo como un hombre visionario y culto que en un profundo sentimiento humanista tuvo la iniciativa de crear la Fundación “Segunda Expedición Botánica” en 1982 con la mira de recuperar, proteger y proyectar el legado científico, ambiental y cultural de la Real Expedición Botánica.

“Armando Devia Moncaleano fue un hombre adelantado a su tiempo. Supo comprender, cuando aún no era una preocupación generalizada, la importancia estratégica del conocimiento científico, de la biodiversidad y de la memoria histórica como pilares del desarrollo regional y nacional. Su decisión de fundar la Segunda Expedición Botánica constituyó un acto de compromiso con el Tolima, con Colombia y con las generaciones futuras”. Además, reconoce en él no solo a su fundador, sino a un referente ético e intelectual. Su legado permanece vivo en cada esfuerzo por rescatar el pensamiento de José Celestino Mutis, en cada iniciativa de conservación y en cada proyecto educativo que busca reconciliar ciencia, territorio y sociedad.

Pero además fue un gobernante serio, honesto y ejemplar que demostró que se pueden manjar los recursos del estado con pulcritud. Quienes conocimos de cerca al doctor Devia Moncaleano “rendimos homenaje a una vida dedicada al servicio público, al conocimiento y al bien común”.

Gilberto Rozo Osorio

Don Gilberto Rozo Osorio, vecino que fue en la IX Etapa del Barrio El Jordán por casi 40 años, dejó de existir a sus 89 años el 4 de diciembre del año inmediatamente anterior después de padecer estoicamente una corta enfermedad que su esposa María Teresa Olaya le atendió con amorosa entrega y abnegación sin límites hasta el último suspiro de su existencia.

De profesión y oficio transportador, en esta Villa de San Bonifacio, don Giberto (alias “Milloncito”), tuvo camión, bus, taxi y buseta y en este cuasi caótico gremio se granjeó la más alta estima con el gracioso apelativo de “Milloncito”.

Hincha número uno del Deportes Tolima, gozó de la amistad personal del desaparecido presidente   y dueño del Club don Gabriel Camargo Salamanca. En su casa colgaba fotos históricas del Vinotinto y oro que él guardaba celosamente como reliquia de su equipo del alma, comenta su esposa, a quien hacemos llegar nuestro sentimiento de inmenso pesar. Paz en su tumba.

Nazly Jazmina Mendoza Velásquez

El pasado 15 de diciembre del año anterior, en una concurrida y conmovedora ceremonia celebrada en la Parroquia de San Bonifacio, los vecinos de la IX  Etapa del Barrio El Jordán despidieron para la eternidad a la señora Nazly Jazmina Velásquez, dama ibaguereña  muy querida y estimada por sus vecinos,  que dedicó gran parte de sus últimos años,  en asocio con muchas otras señoras del sector, al   trabajo social y eclesial voluntario en la parroquia del Patrono de Ibagué San Bonifacio Obispo y Mártir.

Doña Nazly, como cariñosamente la llamábamos sus vecinos, al fallecer contaba con 68 años de edad y, en esta hora de dolor y de soledad en su dignísimo hogar, enviamos un abrazo sincero de condolencia a su esposo don Ramiro Martínez así como a sus hijos Camilo Andrés, María Fernanda y Ruby Marcela.