Otro globo al aire (I)

Opinión

lados tienen espíritu de integralidad, pero la politiquería impide convertirlo en virtud.

Si la finalidad común de la política y la gestión pública tolimense fuese alcanzar el progreso social, económico y ambiental, entonces la planeación estratégica tendría que ser vista en perspectiva regionalista y, por ello, integral, sistémica y sinérgica y debería comenzar en la unidad territorial más pequeña que pueda considerarse objetivo de desarrollo (vereda, barrio, comuna) y, desde allí, extenderse al corregimiento, la comarca y el municipio, hasta copar la totalidad del territorio tolimense. Como ejemplo específico que podría convenir al Tolima y otras regiones de Colombia, planteo, a manera de propuesta o mejor, de ejercicio personal, pues dudo sea acogida, la creación, en el Municipio de Ibagué, de diecisiete (17) comarcas de planeación y gestión. La propuesta o ejercicio prospectivo personal, parte de un enfoque contextual que en el pasado he expuesto y que ahora es oportuno recordar.

El municipio de Ibagué tiene una superficie de 1.439 Km2 y su área urbana ronda los 80 km2, un 5% aprox. Para precisar un referente de espacialidad territorial relativamente simétrica elijo al Departamento del Quindío, con una superficie de 1,960 Km2, superficie superior a la de Ibagué en un 36%, pero, lo sabemos, el Quindío es departamento y tiene 12 municipios con un área media de 163.3Km2, mientras que Ibagué (municipio) tiene 17 corregimientos, con área media de 84.6 Km2. Y, para el caso, recordemos que en la superficie del Municipio de Ibagué cabrían 9 municipios quindianos. Para sustentar este ejercicio, vale decir que más de 60 países, en distintos continentes, tienen menos de 2000 kilómetros cuadrados.

Porque no es procedente ni correcto, lo anteriormente dicho no puede interpretarse como absurdo llamado a convertir el Municipio de Ibagué en departamento y menos en país. Pero si invitación a convocarnos, como comunidad ibaguereña, para construir nuevos enfoques del ordenamiento municipal y para hacer miradas amplias y profundas respecto a nuestras realidades y respecto a la correlación que existe entre esas realidades y el futuro y así vencer el prurito de que Ibagué es una ciudad, razón que impide entender que es territorio mayor, complejo, sistémico, sinérgico y diverso y con potencialidades que debemos reconocer para poder construir una correcta visión de prosperidad colectiva. Hoy sólo los municipios menos poblados tienen espíritu de integralidad, pero la politiquería impide convertirlo en virtud.

Por sano principio de equidad social, el sector rural merece igual o mayor diligencia que el área urbana, pero, además de creer en este justo trato, el ibaguereño debe estar consciente de que, en el extenso territorio rural del municipio capital, justamente se hallan las mayores y mejores potencialidades para enfrentar con éxito las tareas para alcanzar el desarrollo del municipio. Agua, fuentes de energía renovable, equilibrio ecológico o medioambiental, paz, biociencias, bionegocios, agroindustria, autosuficiencia alimentaria, subsectores turísticos. Estos y muchos más recursos y potencialidades reales para pensar y planear el buen futuro para ibaguereños, se hallan justamente en esos 1350 Km2 que hoy desconocemos o nunca hemos reconocido en su verdadera dimensión y valía intrínseca y estratégica. Continúa…