¿De qué sirven los debates entre candidatos gremios y universidades?

Opinión

Cada cita a las urnas acarrea debates, lemas e imágenes con candidatos, se cacarea una “agenda común” para el progreso, pero luego de elecciones, los compromisos se deslíen y el sector económico vuelve a lo mismo. En el Tolima ese hecho se repite cada vez que se aproximan las elecciones  para cuerpos  legislativos. Los gremios y las universidades, convocan a los aspirantes, organizan foros, hablan de competitividad, productividad y articulación institucional. Al final, se aprueban pactos que jamás se cumplen.

La fotografía circula, los comunicados destacan compromisos y el discurso es siempre el mismo: unir empresa, academia y política para impulsar proyectos estratégicos, atraer inversión y convertir al Tolima en referente nacional. Todo bien, todo urgente, pero todo en el papel. Cambian los candidatos, pero no el guion. Las prioridades se expresan con frases que ya son parte del paisaje: agenda regional, trabajo desde el territorio, desarrollo sostenible, fortalecimiento empresarial, competitividad. Se habla de superar diferencias para consolidar una visión. La narrativa es impecable. La ejecución, invisible.

Tras el paso del evento electoral, las reuniones se evaporan. No hay rastreo a las obligaciones, no se conocen balances, tampoco informes que permitan medir qué se cumplió y qué no. El pacto presentado como hoja de ruta termina archivado, mientras el departamento enfrenta las mismas dificultades estructurales de siempre. En pequeños y medianos comerciantes el recelo es progresivo. La mayoría siente que todo es  una formalidad que beneficia más a dirigentes gremiales que al tejido empresarial. La crítica es franca: se recauda año tras año el valor del registro mercantil, pero no se percibe un acompañamiento real que fortalezca al comerciante que lucha por sostener su negocio.

Entidades como la ANDI o la Cámara de Comercio de Ibagué son destacadas por empresarios y comerciantes de ofrecer solo el trámites obligatorios de renovación y persistencia. La apreciación, justa o no, es que la representación gremial se concentra en escenarios y roscas de alto perfil mientras el comercio enfrenta inseguridad, indecisión, duda, informalidad y baja dinámica. La molestia no es que existan foros, o que se promuevan acuerdos, el problema es la falta de presencia, representación efectiva y reclamación ¿dónde están los resultados? ¿Qué proyectos se materializaron? ¿Qué metas se cumplieron? ¿Quién responde?

Sin evaluación, sin peritaje ni seguimiento, no hay contenido y todo se vuelve un adorno que acompaña el calendario electoral. Y así, se repite el libreto y el Tolima continúa esperando que los compromisos de campaña se traduzcan en hechos y no en promesas. Tal vez el real pacto aplazado no sea con los candidatos, sino con el decoro: publicar metas concretas, establecer cronogramas, hacer seguimiento y rendir cuentas después de las elecciones. De lo contrario, el próximo acto electoral será lo mismo de siempre: foro, firma, aplausos… y silencio.

“Entidades como la ANDI o la Cámara de Comercio de Ibagué son destacadas por empresarios y comerciantes de ofrecer solo el trámite obligatorio de renovación y persistencia”.