La imprescindible e indispensable comunicación aérea del Tolima y- particularmente de Ibagué- con el mundo, ha sido de altibajos y sinla continuidad requerida, a pesar de haberse establecido, con la región, el primer vuelo comercial (Barranquilla- Flandes) y a existir aeropuertos de diversas capacidades a lo largo y ancho de su accidentada geografía.
Por temporadas y gracias a iniciativas locales han existido conexiones para destinos dentro y fuera del país, con frecuencias que hoy se antojan inalcanzables, pero que, en su época, funcionaron para beneficio de las empresas prestadoras, las que las utilizaban y la población en general.
Basta rememorar la Saeta – de la iniciativa de Santiago Vila – hasta la nunca bien lamentada Aires, cuyo servicio se extinguió al ser adquirida por otra empresa latinoamericana.
Aunque algunos noveles comunicadores y otros despistados funcionarios parecen ignorarlo, en la región hay no menos de tres aeropuertos de buena capacidad, que otrora llegaron a ofrecer
servicio nocturno y comunicación con regiones que hacen añorar otras épocas: Ibagué, Mariquita y Flandes, a más de otros que vivieron tiempos más auspiciosos, como Chaparral, Planadas,
Líbano y El Espinal a los que este cronista tuvo oportunidad de utilizar.
Tal parece haberse despertado un nuevo reclamo de sectores privados y oficiales, para retornar a circunstancias que hacían más competitiva a la región y a sus habitantes y emprendedores.
Aunque algunos comentaristas hablan de inéditas conexiones con el exterior hay que recordarles que, no hace mucho tiempo, había vuelo diario a Ciudad de Panamá y frecuencias a Aruba y Curacao.
Sin olvidar que con Ibagué había servicio desde Bogotá ( con más de cinco frecuencias diarias), Medellín (no menos de dos diarias), Cali, Pereira, Bucaramanga, Neiva, Barranquilla y Santa Marta. Sin desconocer que las frecuencias nocturnas eran de común e inveterada ocurrencia.
Hacen bien los gremios y los funcionarios públicos en promover los servicios aéreos, a la par que reclamar de las entidades públicas, que manejan el tema, la atención, dotación y presupuestos requeridos para tan indispensables servicios, sin los cuales toda la región queda desplazada y a la retaguardia del progreso.

