Asistir al Mundial no es para pobres

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El amigo y colega Víctor Alarcón Zambrano, a días para la apertura del Mundial de Fútbol, nos expresa que el café aromático, espeso y sabroso que se esperaba brindar se está convirtiendo en una simple agua de panela. Las expectativas económicas derivadas del turismo parecen quedarse solo en eso: expectativas, porque la realidad es otra y son varios los factores externos que impactan negativamente el éxito esperado de una competencia que, por primera vez, se juega en tres países. El alto costo de los pasajes aéreos, incrementados no solo por el evento, sino también por la temporada alta de verano, sumado a los precios de hoteles, renta de vehículos, alimentación y boletas, resulta insostenible para aficionados de clase media en todo el mundo.

   A lo que se suma el temor por las redadas del servicio de inmigración americana alrededor de los estadios y el estricto cumplimiento de las leyes migratorias, ordenando un panorama complicado para quienes desean asistir y acompañar a sus selecciones. Pagar 415 dólares por una noche de hotel cuando el promedio normal ronda los 150; 110 dólares diarios por alquilar un automóvil, frente a los 45 habituales; o 15 dólares por un almuerzo con hamburguesa, papas y bebida, que normalmente costaría seis, son apenas algunos ejemplos de lo que le espera al visitante. Inclusive el coletazo de la crisis con Irán golpea el bolsillo. Un galón de gasolina que costaba 2,45 dólares ahora vale 5,25. En Miami, donde se jugarán 11 partidos, los hoteles registran bajo número de reservas. Los aficionados separan habitaciones únicamente para el día del partido. Las mayores reservas son paras los choques entre Brasil y Escocia y Portugal y Colombia.

   Hasta los europeos dudan. “Mi intención era ir, declaró Michael Rendall, de 61 años y residente en Edimburgo. “Antes del sorteo decidimos que viajaríamos si nuestro equipo jugaba en Canadá o México. Ir a Estados Unidos está descartado”. Resulta increíble que una entrada para un partido de fútbol pueda costar entre 1.000 y 8.000 dólares. La misma FIFA ha advertido sobre el enorme negocio de la reventa. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, denunció que para la final del campeonato en el MetLife Stadium, en Rutherford, Nueva Jersey, se ofrecen boletas en línea por 32.970 dólares. más de 123 millones de pesos colombianos.

En Los Ángeles, para el juego inaugural entre Estados    Unidos, puesto 14 del ranking mundial y Paraguay puesto 40, se ofrecen entradas por un promedio de 2.500 dólares. Hasta los propios americanos, habituados a pagar precios exorbitantes, han comenzado a protestar, no se entiende cómo una entrada para la Copa Mundial de Fútbol pueda alcanzar cifras tan enormes. La pregunta es: ¿está usted dispuesto a pagar esa suma de dinero para asistir a este evento deportivo, en medio de una economía marcada por la inflación y la incertidumbre?  Muchos responderán afirmativo, así la casa quede empeñada y no haya pan en la mesa. De lo que estamos seguros es de que la mayoría verá el torneo por televisión, a gusto en el sofá de su casa, con amigos y con un buen café, sin gastar una fortuna ni pasar por los controles migratorios de tres países, concluye el colega Víctor Alarcón Zambrano.