
Por CARLOS ALBERTO ESTEFAN UPEGUI
Ex-gobernador del Tolima
La gran mayoría del electorado colombiano tradicionalmente no ha actuado con plena advertencia y total convencimiento al momento de depositar su voto, porque confiaba ingenuamente en que la información de los grandes medios era cierta y transparente.
Desvirtuada esa creencia hoy dia, gracias al papel que han jugado las redes sociales, las cuales así con vicios y fallas, han representado una saludable alternativa para despejar enigmas y conocer verdaderas realidades, quedan obviamente todavía, por corregirse «viejas mañas» de la política tradicional utilizadas para inducir de mala fe al elector.
Compra de votos, dádivas, falsas promesas, fraude y otros delitos. Pocas veces se analiza el plan de gobierno, si acaso los candidatos lo presentan y lo explican; en cambio, prevalecen la mentira, el insulto, las amenazas y la grosería. No hay «total convencimiento», de por quién votar, porque solo hay conflictos de interés propio. La decisión del sufragante está basada en información incompleta o manipulada. Muy común que no se vote por la propuesta de un candidato sino en contra del otro.
El “neoplatonismo”, creado por el filósofo Plotino (siglo III d.C.)y convertido en una de las corrientes de pensamiento más influyentes de la edad media, dice que “la humanidad está en deterioro, cada vez se aleja de la verdad y se deja llevar por lo superficial.” Afirma por eso, que las costumbres y los seres humanos con el tiempo van perdiendo calidad, virtud y esencia.Y concluye: “Los humanos se deterioran, se vuelven más materiales, más ignorantes, más caóticos.
Ademas, por estar atados a lo material, a lo inmediato y a la ignorancia, sus decisiones son imperfectas, guiadas por lo que no es verdadero o “bueno en esencia.” En consecuencia, además del desgaste natural, pareciera que la dificultad para asimilar y discernir —sumadas a la confusión… llevan a depositar el sufragio no necesariamente por el bienestar de todos.
Entonces, preocupa que una buena parte de la votación al provenir de actitudes de tal naturaleza, y no a conciencia, a la hora de la verdad termine entregando el poder a “quien no es bueno en esencia “o esté en contra de su propio bienestar. Ese electorado, manipulado por emociones efímeras, percibe los hechos con una superficialidad alarmante como resultado entre otros factores, por la tergiversación y la mentira…”Tratando de encontrar una explicación a la conducta de muchas personas inclusive de un alto nivel intelectual, que depositaron su voto el pasado 31 de mayo por Abelardo de la Espriella, hemos consultado diferentes opiniones, entre ellas la de quienes creen que mucha gente votó con odio en contra de quien simpatiza con el gobierno actual, porque no han podido superar la frustración que les ocasionó la derrota por la presidencia en 2022.
Es tan fuerte su resentimiento, que aún estuvieron dispuestos a aceptar cualquier candidato que los representará buscando revancha. Es ahí, donde los resultados positivos del gobierno actual lamentablemente pierden todo peso porque, en tales circunstancias, no se decide con datos, sino por emociones, creencias y miedos.
El deseo de esos opositores del gobierno es regresar al Statu quo; a lo de antes, donde ellos mandaban a sus anchas. Es la dinámica de una sociedad dividida y polarizada, profundamente resentida y desconfiada. De ahí que el reto para quienes entendemos el gran esfuerzo realizado por este gobierno y las benéficas perspectivas del cambio para todo el país, está en ayudar a alcanzar la votación suficiente para que el candidato Iván Cepeda logre la Presidencia de la República en la segunda vuelta este 21 de junio
