Lo que se vino

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Por: ANTONIO MELO SALAZAR

Con el paso de los días y a menos de un mes de la posesión del presidente De la Espriella se van aclarando muchos temas y confirmando muchos pronósticos. De la misma manera, se acentúa el accionar de muy aceitadas bodegas en las redes sociales, que no admiten comentario alguno sobre el elegido y el equipo de trabajo que se va conformando; por lo que solo basta imaginar, cuando ya estén en el pleno ejercicio del poder y confabuladas con un sector de la prensa que, hace rato, mostró su adocenamiento al nuevo régimen, con el interés y patrocinio de sus propietarios.

Por cuenta de lo anterior, muchos recomiendan un apego muy preciso a las definiciones contenidas en el DRAE, para evitar ataques judiciales a quienes controviertan opiniones y decisiones, como ya se ha visto en el pasado, por lo que parece avizorarse el regreso a la censura, aunque el Artículo 20 de la Constitución sea taxativo al respecto.

Con relación a lo último, y a la luz de los más connotados nombramientos, conocidos recientemente,  se vislumbra un regreso a la Constitución de 1896, de forma y de fondo, ya que DEL anunció que despachará desde Barranquilla, en forma similar a Núñez, que lo hacía desde Cartagena; así como la mayoría de los nuevos ministros tienen como común denominador un fundamentalismo religioso (bien como neófitos, conversos o reconocidos y tradicionales practicantes) que, en cierto casos, se produjo ante la beligerante participación en las elecciones de grupos confesionales, que no podía (en términos prácticos) dejarse de lado, por lo que pueden otearse sombras con respecto a los artículos 13 y 19 de la Carta de 1991 y ya hay quienes auguran el regreso del la cátedra de religión al pénsum escolar. Basta con escuchar a DEL iniciar sus discursos con un sonoro ”Viva Cristo Rey; al cuasi pastor Lucio, hablar de la “Patria Milagro” y la fe que acompañaba a Noé; así como a la nueva ministra de Educación esgrimir los conceptos de “nueva historia” e “instrucción divina”. Lo que también permite presagiar que muchos derechos conquistados por señaladas minorías, tras prolongadas luchas, comienzan a ponerse en duda o a controvertirse.

De la misma manera, ya se sabe, por cuenta del nuevo canciller Bula, que, las determinaciones del matón racista del norte tendrán plena aplicación: no habrá relaciones con Cuba ni con Nicaragua; con China se pondrán en remojo y se reactivarán con el estado 51, nuestro vecino oriental; se reafirmarán las relaciones con Israel, sin importar el genocidio de Gaza y los ataques al Líbano, a más de que se trasladará la embajada a Jerusalén. También habrá retiro de la OEA, la ONU y la Corte Internacional de Justicia, así como de todos los organismos relacionados con las mencionadas entidades.  Pero claro, entró Colombia en el Escudo de las Américas, a órdenes de Trump.