Oscar Barreto menosprecia una inexistente oposición

Política

A la ausencia de una oposición real al exgobernador y hoy otra vez precandidato a ocupar el primer cargo del departamento, se suma una dificultad que durante años ha impedido construir esa alternativa: poner de acuerdo a todos los sectores que no comparten el estilo, las mañas y el despotismo que simboliza quien es estimado como el senador más rico de Colombia.

   Barreto hace y deshace debido a que no ha tenido una oposición sólida. Ha navegado en aguas tranquilas, producto de acuerdos alcanzados con la Asamblea y la clase política regional, que considera que, para preservar su vigencia, deben fortalecer sus propias estructuras, incluso si el respaldo burocrático proviene del mismo Barreto, quien termina lanzándoles ese salvavidas.

El “Toconbar” no funcionó

Por eso, cuando se habla de todos contra Barreto, él sonríe con una notoria expresión de soberbia, al considerar que han pasado dos décadas y aunque existen contradictores que no comulgan con lo que califican como malas prácticas de Óscar, nunca han logrado conformar un equipo capaz de derrotarlo. La única experiencia medianamente exitosa ocurrió en 2011, cuando liberales, sectores de izquierda y el gomezgallismo lograron llevar a la Gobernación a Luis Carlos Delgado Peñón. Sin embargo, los pocos resultados de esa coalición le permitieron al barretismo resurgir, recuperar terreno y consolidarse como la fuerza política más importante del departamento.

   De cara a las próximas elecciones regionales, y luego de la reconfiguración del mapa electoral, ya comienzan a plantearse posibles alianzas y acuerdos, tanto por encima como por debajo de la mesa. En ese escenario, una reunión realizada en el exclusivo sector de Las Victorias, entre los senadores Juan Caicedo y Miguel Barreto, con José Elver Hernández, Gonzalo García y Juan Pablo Rodríguez, tendría como propósito explorar una alternativa que permita quitarle la Gobernación a Óscar Barreto.

   Pero, un acuerdo requiere sumar más aliados, entre ellos, un Centro Democrático unido en torno a la aspiración que se defina. Hasta ahora, no hay un candidato que logre despertar emociones y convoque a dirigentes como Jaime Yepes, Juan Guillermo Beltrán y otros sectores que, aunque en público critican a Barreto, en privado buscan establecer acuerdos con él y aunque Miguel Barreto, por su cercanía con el Gobierno de Gustavo Petro, ha logrado afianzar una buena relación con Guillermo Alfonso Jaramillo, basada en el respeto y el entendimiento, es poco probable que, como jefe Conservador, decida respaldar a un candidato de izquierda.

El conservatismo le entregará el aval al candidato de Barreto

El conservatismo le otorgará el aval al candidato que defina Óscar Barreto, por una razón que responde a la lógica política. Durante dos décadas, él  ha financiado, promovido y consolidado un Partido Conservador que, antes de su llegada, era una fuerza minoritaria en el Tolima. El ‘Toconbar’, entonces como piden fuerzas consultadas, debe estructurarse a partir de la unión de todas los grupos políticas que no comulgan con Óscar Barreto. Para tener posibilidades, tendrá que promoverse dejando de lado oscuros intereses y las posiciones ventajosas que suelen develar. Porque mientras no haya acuerdo, Barreto seguirá reorganizando su casa y definiendo una candidatura que, estaría en cabeza suya, concretando un acuerdo con el Centro Democrático, lo que le garantizaría una posición favorable ante la falta de unidad de los demás.