Al regresar de su viaje de placer por Panamá y por Europa, el señor Alcalde se encontró con el deprimente paisaje que ofrecen los árboles de la Plaza de Bolívar que, enmalezados y sobrecargados con pesadas parásitas o guiches, amenazan con desgarrar sus envejecidas ramas, tal como ocurrió hace unos pocos días cuando se desgajó una rama de la centenaria ceiba frente al antiguo Colegio Tolimense.


