Si nos detenemos un poco y hacemos un breve análisis sobre lo que son y han sido nuestros partidos políticos con sus rivalidades y luchas, muchas de ellas sangrientas, que nos han gobernado a través de nuestra historia con escasos aciertos y si muchos desaciertos, podemos explicarnos el porqué, ya es la hora de que la izquierda conquiste el poder y logre el cambio y la transformación tan anhelada que Colombia con urgencia necesita.
Vemos como, consolidada la independencia, se dio inicio a una era institucional diferente sin el obligado obedecimiento a la corona española, lo que como era de esperarse requería de una organización administrativa y de una definición territorial, por lo cual surgió en 1.819 La Gran Colombia que incluía los territorios de Panamá, Venezuela y Ecuador, para cuyo efecto se expidió la Constitución de 1.821 y se ratificó en la Presidencia a Simón Bolívar y en la Vicepresidencia a Francisco de Paula Santander.
En su desenvolvimiento histórico nuestro país, expedida la Constitución de 1.830 pasó a denominarse República de la Nueva Granada y quedó reducido a lo que es hoy su territorio junto con Panamá que logró su independencia en 1.903 y, durante ese periodo se expidieron cinco Constituciones más, incluida la de 1.886 a partir de la cual recibió el nombre de República de Colombia y que tuvo vigencia durante 105 años hasta ser sustituida por la de 1.991.
Igualmente, en ese periodo, en medio de varios conflictos bélicos entre los llamados centralistas y federalistas se conformaron por la disputa del poder los dos partidos políticos, el Liberal y el Conservador, hasta llegar éstos a la Guerra de lo mil días que culminó, luego de la derrota a las tropas del gobierno, con la firma del Tratado de Wisconsin el 21 de noviembre de 1.902.
Fue desde ese ambiente descrito, que cada partido comenzó a excluir cualquier idea, doctrina o movimiento distinto al de estos, como si fueren dueños de la verdad revelada, lo que se prolongó hasta la expedición de la Constitución de 1.991, que abrió las puertas a otros partidos como el Mira de carácter religioso en el año 2.000, y de otros como el Polo Democrático, Alianza Verde, Cambio Radical y el Partido de la U, que surgieron entre el 2.001 y el 2.008 durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez y con posterioridad el llamado Centro Democrático y otros más.
Pero lo peor del bipartidismo era que en el seno del manejo y dirección de esos partidos, se fue conformando una élite familiar y de amigos, una especie de clan excluyente e inabordable, para repartirse entre unos pocos el poder con todas sus prerrogativas y privilegios, de ahí en gran parte el surgimiento de tales colectividades, al igual que del clientelismo, tan odiado y criticado por sus prácticas corruptas.
Con la proliferación de partidos se debilitaron los ya tradicionales porque se conformaron sin distingos por liberales y conservadores sin un ideario o derrotero conocido, razón por la cual en la disputa de curules a los cuerpos colegiados, no existe como antes consulta o selección alguna a tal punto que cada elección es un verdadero caos, donde prevalece el más fuerte, aquel que a través de la corrupción al elector, mediante las falsas promesas y la compra de votos, logra la mayoría de votos. Son los mismos que en la actual elección presidencial, con descaro y sin vergüenza alguna, camuflados en medio de sospechosas alianzas disfrazan su propia corrupción haciéndole creer al elector que la van a combatir y que son los portadores del cambio, para así continuar disfrutando de los beneficios del poder.
Es por lo anterior que ante la falta de principios y de ideas conocidas, últimamente solo se habla de partidos de derecha o de izquierda que por su grado de comportamiento se les clasifica como de ultra, de centro, de extrema o radical, lo que nos permite afirmar que Colombia nunca ha sido gobernada por una izquierda verdadera, por aquella progresista y justiciera de lo que ha dado positivas muestras en muchos países, nó por la que algunos de sus contradictores, por el temor de perder el sinnúmero de privilegios alcanzados califican de “comunista” o “castrochavista”.
Esa Izquierda, es la misma de Jorge Eliecer Gaitán, aquel que no conforme con una política liberal de centro manejada por una élite familiar y excluyente, se reveló y asumió su defensa para protestar por la violenta persecución de que era víctima el partido y sus seguidores durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez a partir de 1.945
También esa izquierda fue la misma de Pizarro, Jaramillo, Pardo Leal y Galán, que al igual que Gaitán y de un sinnúmero de líderes sociales, por querer un país mejor y predicar la igualdad y la justicia social han sido vilmente asesinados.
Esa, y no es otra la razón por la que ahora el candidato de la izquierda Gustavo Petro, arrostrando toda clase de peligros y de condiciones adversas, en medio de un país convulsionado por la delincuencia, la impunidad, el narcotráfico y una corrupción enquistada en todos los niveles del Estado, pretende con sobrados méritos ser el Presidente de todos los colombianos. ¿ Porqué no creer entonces que llegó la hora del cambio, de un nuevo amanecer para todos los colombianos ?

