En este tiempo preelectoral, la palabra que más se escucha es CAMBIO. La pronuncian los candidatos a la Presidencia y a la Vicepresidencia, sus asesores y consejeros, los partidarios y los seguidores; muchos de estos convertidos en fanáticos de quien consideran el único, su mesías.
Algunos candidatos prometen el cambio, pero no dicen si es un cambio en lo político y en lo social, o si es cambio del modelo económico imperante o uno más profundo, del sistema democrático de gobierno. Ofrecen muchos cambios: Eliminar la pobreza; generar millones de nuevos empleos; acabar con la corrupción y meter a la cárcel a los corruptos; terminar con la explotación de minerales (petróleo, carbón, oro), bajar el IVA; dar seguridad a los ciudadanos; recuperar el campo y un largo etc,etc.
Surgen muchos interrogantes tales como: En cuanto tiempo, con quien o con quienes hará el cambio; entonces observamos que no es posible hacerlo en cuatro años, y respeto de algunos candidatos resulta imposible creer que lo hagan con los personajes que los rodean y son los cuadros directivos de su campaña. Nos preguntamos: Conque recursos económicos, de donde va salir el dinero para realizar tantos y tan atractivos cambios; teniendo en cuenta que las ampliaciones de coberturas y los beneficios anunciados al pueblo pueden costar billones de pesos. Máxime cuando se plantea la supresión o la reducción de ingresos, rentas y regalías que actualmente percibe el Estado.
No reparan los oferentes y sus sectarios seguidores que estamos en un Estado Social y Democrático de Derecho, que nos regimos por una Constitución Política y unas Leyes vigentes, y que aunque el modelo es Presidencialista existen los otros poderes públicos: El Judicial y el Legislativo. Luego el Presidente no puede hacer lo que quiera, ni extralimitarse en sus funciones imponiendo decisiones en ámbitos y temas que no sean de su competencia; a menos que se proclame DICTADOR.
Todos los colombianos queremos y anhelamos un CAMBIO, como en algún momento de su historia lo hicieron otros pueblos de Suramérica y del mundo. Muy cerca de nosotros estuvieron y están gobiernos que asumieron el modelo denominado SOCIALISMO DEL SIGLO XXI. Venezuela con el comandante HUGO CHAVEZ inicio su revolución y la continuo el presidente NICOLAS MADURO; Nicaragua desde hace varios lustros hace su revolución con el comandante DANIEL ORTEGA; Bolivia incursiono en el modelo con el indígena EVO MORALES. Sabemos lo que ocurrió y está ocurriendo en esos países vecinos.
En el 2021, los peruanos retornaron a la izquierda eligiendo al profesor y dirigente sindical JOSE PEDRO CASTILLO; de forma similar, el año pasado los chilenos regresaron a la izquierda con GABRIEL BORIC FONT, joven abogado y líder estudiantil. Han pasado tan solo unos meses desde sus posesiones y el mismo pueblo que los eligió, les está exigiendo su renuncia; se decepcionaron muy pronto de sus nuevos gobernantes o no tienen la paciencia suficiente.
El cambio más que necesario es urgente, infortunadamente algunos conciudadanos en su desesperación han abrazado la opción equivocada; por un “cambio” que puede empeorar la situación, agudizar la crisis y lanzarnos al abismo. Sería un verdadero salto al vacío, un vuelo hacia el Socialismo del Siglo XXI

