Stephen W. Hawking (historia del Tiempo), señala que “el desorden aumenta con el tiempo porque nosotros medimos el tiempo en la dirección en que el desorden crece”.
Tomé unos días para pensar la realidad tolimense y la nacional y retomar la tarea de escribir un texto, aún sin título, pero con subtítulo: Manual Para Reedificar al Tolima, cuyo espíritu ahora revelo y que ojalá halle editor y no olvido. Una cita de Gus Speth sirve para saber por qué fallan las soluciones al atraso: “Solía pensar (dice Speth) que los principales problemas ambientales eran la pérdida de biodiversidad, el colapso del ecosistema, el cambio climático y creía que treinta años de buena ciencia podrían solucionar esos problemas. Estaba errado, los principales problemas ambientales son el egoísmo, la codicia y la apatía y para enfrentar esos problemas necesitamos la transformación cultural y espiritual y nosotros los científicos no sabemos cómo hacer eso”. Antípoda de la honradez intelectual de Speth, el deshonor del politiquero hablantín, que promete desarrollo tolimense, pero ignora cómo hacerlo.
Stephen W. Hawking (historia del Tiempo), señala que “el desorden aumenta con el tiempo porque nosotros medimos el tiempo en la dirección en que el desorden crece”. Observando el tiempo tolimense, veremos que el desorden (el atraso) inició con la politiquería sofística, sin ideas, populista y patrañera, cuyas evidentes conductas son el transfuguismo, las alianzas (a veces para delinquir), el egocentrismo, el electoralismo. Admitir la verdadera índole de la “política”, es admitir que, aupando esa índole, como venimos haciéndolo, estamos mirando el futuro en la dirección en que el desorden crece y atizando una mentalidad decadente que impide surgir la cultura del cambio. Mientras veamos el tiempo en la dirección del desorden, nuestro futuro será salobre, como el de la mujer de Lot.
El manual referido apela a la física y de ella a la energía potencial, que “está asociada con la relación entre un cuerpo y un campo o sistema de fuerzas, externo o interno”, en el territorio tolimense, es decir, que pueden transformarse en “energía cinética, la que posee un cuerpo debido a su movimiento y que cuanto mayor es la velocidad del cuerpo mayor es la energía cinética”. 22 proyectos (insertos como colofón en el manual) y muchos proyectos sectoriales coligados por una filosofía y un carácter identitario, entrañará un gran potencial sinérgico (“acción de dos o más causas que generan un efecto superior a la suma de los efectos individuales”) para construir el sistémico o auténtico desarrollo tolimense.
Pensar y obrar distinto implica ubicar al “político” en justo sitio y ello es posible empezando a caminar hacia el genuino desarrollo, lo indica el manual, desde distintos puntos de partida y por diferentes caminos: el que tracen las organizaciones sociales; los gremios económicos; una mesa académica cuyo propósito sea la educación pertinente para alcanzar el desarrollo; una mesa de intelectuales orgánicos y por tanto decididos a pensar el futuro tolimense; un colectivo decidido a reinventar la política para transformar. En resumen, la ruta la trazará la sociedad civil, viendo el futuro en dirección correcta y no incorrecta, como la traza la “ciencia sin seso”. Aleatoriamente iré publicando razonamientos contenidos en el
