José Filadelfo Monroy “El último de los Mohicanos”

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Cuando lo visitamos en su lecho de enfermo en la antigua clínica del desaparecido Seguro Social, lo encontramos convaleciente pero muy lúcido, con buen ánimo y en detalle nos describió las dificultades que le causaban sus dolencias y el proceso de las intervenciones médicas a las que había sido e iba a ser sometido. Pero lo que nunca nos imaginamos es que nos fuera a narrar casi premonitoriamente  y con estoicismo asombroso que ya había aceptado el designio final y que estaba en manos del Creador; que ya había hecho un balance de su vida y que creía, con sincera     honestidad, que había hecho las cosas bien, le había cumplido a su familia, a la sociedad y a su partido conservador como hombre de fe, católico y de rectos principios morales

   Y eso fue José Filadelfo Monroy, un hombre de rectos principios, formado en la doctrina y en el ideario del partido de Caro y Ospina por convicción y tradición familiar, pues sus antepasados y su padre fueron figuras patriarcales de este fundacional partido de la república de Colombia.

   Estudioso, cultor, defensor y pregonero sin reservas de la doctrina de su partido -así lo reveló en la plaza pública, en la academia, en la tertulia dialéctica y en los muchos  artículos  que escribió  en Actualidad Tolimense y en otros periódicos- José Filadelfo Monroy quizás era “el último de los mohicanos”, el último paladín y  el último sobreviviente de una era de aguerridos jefes que recorrieron todos los pueblos del Tolima con el partido conservador sobre sus hombros proclamando sus ideas , sus principios y su doctrina.

   Monroy Carrillo como profesional del Derecho entendió que la política había que hacerse, con honestidad, con decencia, con perseverancia y con vocación de servicio, y esos principios le bastaron para que su partido lo llevara a las altas dignidades  del  poder, como concejal, como diputado, como secretario de despacho departamental, como alcalde de Ortega,  su tierra natal,  y como procurador delegado, cargos desde los cuales sirvió con total desprendimiento a sus copartidarios y a la comunidad en general.

   Llegar a su oficina de abogado era recibir una pócima de alegre optimismo, de mucha energía positiva y de pronto, un rato de improvisada cátedra política, especialmente la de su pasión, el partido conservador. Seguramente allá en la inconmensurable dimensión estelar estará en franca comunión infinita con Jaime Pava, con Maximiliano Neira, con José Ramírez Castaño, con Guillermo Angulo, con Luis Humberto Gómez Gallo y tantos otros paladines que escribieron la historia del partido conservador en el Tolima.

   En Actualidad Tolimense desde siempre y por muchos años, nos acompañó con sus probas y acertadas columnas de opinión que hoy hacen parte de nuestro acervo periodístico y por ello, desde estas páginas, le rendimos tributo de admiración y nos inclinamos reverentes ante su memoria con nuestro mensaje de solidaridad y condolencia a su esposa Elizabeth Tafur, a sus hijos José Adrián, Alejandro José y Adriana del Pilar, así como a su señora madre Ana Julia Carrillo de Monroy y todos sus hermanos, muy especialmente a Esperanza Monroy Carrillo y toda su demás y numerosa familia.