
El debate presidencial se concentra en la escogencia del sistema económico que vamos a aplicar para las próximasdécadas. La izquierda en cabeza de Iván Cepeda, sin duda alguna, va a continuar el desmonte de la privatización estatal, estrategia que durante las últimas tres décadas fue promovida por los gobiernos anteriores a Petro, concretándose con la venta de activos del estado en sectores claves como el de las comunicaciones, energía y puertos, con el propósito de mejorar la eficiencia, cobertura y modernización. Sin embargo, haciendo un balance objetivo de los resultados obtenido, tenemos que decir que no son precisamente los más exitosos, seguimos con un atraso en comunicaciones, en lo que respecta a telefonía celular e internet por falta de cobertura y calidad, en el energético seguimos con el fantasma de un apagón eléctrico, y ya sufrimos escasez de hidrocarburos, aunque por razones ajenas a la privatización. Para destacar sí el de los puertos y la infraestructura vial, el de la construcción de vivienda, que habían tenido un importante avance en cobertura y modernización, pero que hoy se encuentran estancados por decisión del actual gobierno, que ha encontrado en los graves escándalos de corrupción que se han presentado en estos sectores, la justificación para replantear esta estrategia. Con este mismo argumento ha propuesto la debatida reforma al sistema de salud, pese a que ha sido reconocido internacionalmente por su alta cobertu ra y calidad, el gobierno en su afán de imponer el nuevo sistema estatista no ha tenido en cuenta el grave impacto social que el proceso de implantación de nuevo sistema esta generando en la salud y la vida de los ciudadanos de a pie, con el agravante de que el argumento de los altos niveles de corrupción que supuestamente se genera por la intermediación de las EPS, requería la intervención estatal, resultando más nefasta la medida porque los representantes del gobierno que estaban al frente del proceso hoy están denunciados por presunta corrupción en el ejercicio del cargo como interventores.
Conclusión, no se trata del sistema estatista o privatizador, son modelos que pueden convivir siempre y cuando se extinga la corrupción, quien puede hacerlo, será Cepeda que se ha mantenido tan sigiloso frente a los escándalos de este gobierno, o de la Espriella de quien se presume tanta experiencia en el tema.
