
Por: LUIS ENRIQUE PERDOMO SÁNCHEZ
Hemos cumplido la tarea de guerreros.
desafiando el mundo y sus quebrantos.
Algunas veces extendemos los días y exponemos
los andrajos sin quejarnos.
Ahora no pertenecemos a nadie.
ni somos útiles ni eficaces.
Ahora somos pañuelos blancos
y el viento nos sacude con sus viajeras manos.
Para hacer una aproximación a los últimos vestigios de la Raza Pijao, me referiré no solo a las ruinas de esta Hidalga familia, sirvió a sus descendientes actuales ya de por sí, muy lejanos de los linajes de esa estirpe, que, aunque en un infimo porcentaje, mantienen, no obstante, así sea reducida a la mínima expresión las últimas manifestaciones de algunas de sus tradiciones.
Dicha comunidad se halla esparcida en los territorios del Sur del Tolima, más específicamente en el municipio de Coyaima, Natagaima, Ortega y algunos territorios de Chaparral. En el Sur del Tolima particularmente en el centro poblado de Olaya Herrera, específicamente en el Resguardo Yaguara se encuentran vestigios de una memoria ancestral una organización social representada en Cabildos y Resguardos. También hallamos algunos elementos culturales como son su cerámica, petro glificos y el conocimiento sobre su cosmografía y su conexión con la naturaleza. La mayoría de estos conocimientos se han perdido, por los continuos asedios de los terratenientes sobre sus tierras, por su invasión y desalojo de sus predios trayendo como consecuencia la perdida de una cultura.
Una de las causas de la casi extinción de la cultura Pijao, ha sido desde siempre su continuo desplazamiento, que se ha desarrollado en varias etapas o procesos.
En nuestros días la raza fue ubicada forzosamente en las lejanas tierras de los Llano del Yari, en el departamento del actual Caquetá, donde fueron obligados a desplazarse con las promesas de buenas tierras para sus cultivos, suministro de semillas herramientas para llevar a cabo las labores agrícolas, pero luego de estar ubicadas allí fueron abandonados a su suerte, en unas tierras estériles, sin agua, sin ningúna clase de servicios básicos como agua, luz, eléctrica, carreteras mercadeo.
A pesar de todas esas vicisitudes a pesar de los desplazamientos forzados, la comunidad Pijao, mantiene su cultura ty esa valentía por preservar sus tierras, pero lo verdadero, lo que es más importante es que su sabiduría milenaria, casi se ha extinguido. lo mismo que su identidad como nación.
Podemos decir para terminar que el desplazamiento es el hecho histórico, que refleja el asedio constante a un pueblo y su resistencia por mantenerse que es lo más destacado para permanecer en la memoria de unos descendientes que hoy los desconocen.
Este es el canto de una agonía, antesala del olvido, ruinas de una estirpe, donde el descuido ha desmoronado la existencia y una tragedia, arde en llamas.

Se desvanece la cultura Pijao, el fin de una cultura es irremediable y esto no es un evento único sino un proceso prolongado de declive y transformación, que comenzó en el año 1492 con el genocidio realizado por la conquista española y las consecuencias sucesivas de catástrofe demográfica, producida por enfermedades como la viruela y el sarampión, que provocaron la desaparición de más del 90% de la población.
Para la casi total de una raza, de una estirpe, podemos enumerar también otros factores que inciden en este proceso y entre ellos tenemos: La violencia y la conquista, la explotación y la esclavitud, la perdida de las tierras y sus recursos, la perdida de unas tradiciones, que desembocaron en desplazamientos, pobreza, abandono y desaparición.
