¿Qué pasa en los multifamiliares Balcones de Navarra?

Editorial

* ¡El mundo cambió, nuestro reglamento también debe hacerlo!

* ¿Por qué urge actualizar nuestras normas de convivencia?

¿Sabías que el reglamento de propiedad horizontal de nuestro conjunto fue redactado en 1995? Hace más de 30 años el mundo era un lugar muy diferente: no existían los teléfonos inteligentes, las redes sociales, el comercio electrónico masivo ni los autos electrónicos. Sin embargo, hoy seguimos regulando nuestras viviendas y nuestra convivencia con las mismas reglas del siglo pasado.

   Tener un reglamento que data de 1995, no es solo un asunto de “antigüedad”, es un riesgo legal y económico real   para el patrimonio de todos nosotros. Aquí te explicamos tres razones urgentes por las cuales actualizarlo no es un capricho, sino una necesidad

1 Nuestro reglamento actual tiene cláusulas que ya son ilegales

   En el año 2001 nació la Ley 675 (la ley actual de propiedad horizontal en Colombia), y desde entonces la Corte Constitucional ha emitido decenas de sentencias que cambiaron las reglas del juego. Normas antiguas que prohibían la tenencia de mascotas, que limitaban de forma extrema los trasteos o que imponían multas automáticas sin derecho a la defensa hoy son completamente ilegales. Si aplicamos una sanción basados en el reglamento de 1995, cualquier propietario nos puede demandar y ganar el caso fácilmente

2 Estamos desprotegidos ante las nuevas tecnología y realidades

   El reglamento de 1995 no contempla situaciones cotidianas de hoy, tales como:

*El uso de plataformas de alquiler turístico o de corta estancia (como Airbnb).

*La instalación de cargadores para vehículos eléctricos en los parqueaderos.

*El manejo de domicilios masivos, correspondencia digital y el uso de drones.

*La validez legal de las asambleas virtuales o votaciones digitales.

Al no estar legalizados estos temas, se convierten en una fuente constante de vacíos legales y conflictos entre vecinos.

3 Cuidamos la valorización de nuestros apartamentos 

   Un conjunto residencial con un reglamento moderno, transparente y adaptado a las leyes vigentes, genera confianza. Cuando un banco va a aprobar un crédito hipotecario para un comprador interesado en nuestro conjunto, o cuando una aseguradora evalúa nuestras pólizas, lo primero que revisan es la solidez jurídica del reglamento.  Un reglamento obsoleto frena las ventas y estanca el valor de nuestras propiedades.

   El cambio depende de todos

Actualizar nuestro reglamento no es tarea exclusiva de la Administración o del consejo: requiere el compromiso del 70% de los coeficientes de copropiedad de todo el conjunto.

Próximamente seremos convocados a una Asamblea Extraordinaria para debatir y aprobar esta reforma que blindará nuestro patrimonio y mejorará la convivencia. Participar no es solo un derecho, es la mejor manera de asegurar que las reglas del conjunto representen la realidad de nuestras familias en pleno Siglo XXI.

¡Asista, opina y vota por el futuro de nuestro hogar!