Desde el pasado mes, el presidente de la República ha venido hablando insistentemente de la necesidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente; “para que sea el Pueblo el que directamente se pronuncie y apruebe las reformas Constitucionales que el Congreso se niega a tramitar y a hacer”
Esta singular y soberana Asamblea, es uno de los mecanismos jurídicos que consagra la propia Constitución para ser reformada; junto con el Acto Legislativo y el Referendo (artículo 374).
Es el Congreso de la República el que, mediante ley aprobada por la mayoría de los integrantes de las dos cámaras, consulta al Constituyente primario para que mediante el voto popular decida si convoca la Asamblea con las competencias, los temas, el periodo y la composición de la Ley determine (artículo 376 Constitucional).
La propuesta del presidente, ha sido secundada y respaldada por los ministros y altos funcionarios del Estado, por buena parte de los congresistas del Pacto Histórico y por lideres de la izquierda; rechazada y cuestionada por los Partidos de Oposición, por juristas y académicos y por lideres de la Derecha. Surgió como motivo adicional para la polarización existente, otra causa para la confrontación verbal, un pretexto más para encender la discusión que no el debate intelectual; combustible para la hoguera en que se ha convertido el país con la efectiva colaboración de los medios masivos de comunicación.
El mecanismo de participación popular objeto de controversia, esta debidamente reglamentado en nuestro ordenamiento jurídico, y la Ley que lo posibilita deberá ir al control previo de la Corte Constitucional, a la que se le confió la guarda y la supremacía de la Carta Magna.
La Corporación solo podrá declarar la inexequibilidad de la Ley por vicios de procedimiento en su formación (articulo 241 Constitucional).
En el momento histórico que vive Colombia, no es procedente, no es viable jurídicamente un Proceso Constituyente, por varias razones: 1. Las circunstancias sociales y políticas son muy diferentes a las que originaron el Proceso que dio como resultado la Constitución de 1991; este acontecimiento se inició con la séptima papeleta, promovida por la comunidad universitaria principalmente; hubo una gran convergencia ideológica y un verdadero acuerdo Nacional entre las diversas fuerzas que representaban políticamente la Sociedad Colombiana.
Los Partidos Tradicionales, Liberal y Conservador, el Movimiento de Salvación Nacional y el desmovilizado Movimiento M.19. del que fue integrante el ciudadano Gustavo Petro; movimientos indígenas, afrocolombianos, estudiantes, sindicatos y gremios, TODOS hicimos y acordamos ese nuevo Contrato Social.
2. La Sociedad Colombiana hoy se encuentra dividida, fraccionada, y polarizada, entre los afectos al Gobierno y los opositores; entre gobiernistas y antigobiernistas; otros reducen la confrontación de forma simplista a Petristas y Uribistas.
3. La Nación Colombiana, hoy afronta y padece varias crisis: La corrupción administrativa, que no es nueva, pero se ha agravado, el orden público más deteriorado, el servicio esencial de la Salud afectado hondamente por la improvisación y la falta de planeación, la situación de violencia generada por los grupos criminales que se han fortalecido económica y militarmente y han llevado su actividad delictiva a nuevos territorios; aprovechando los espacios dados por La Paz Total.
4. Otra razón, es que no hay tiempo para tramitar y desarrollar el Proceso Constituyente, sin mencionar el presupuesto los costos que demandaría el Proceso completo.
Nos parece que la propuesta es un globo que liberó el Jefe de Estado, para desviar la atención de la gente y para entretener a sus contradictores; es un distractor de la opinión pública y de los sectores moderados y de centro que están presenciando actos de corrupción administrativa y estatal que en otros gobiernos no ocurrieron. Habiendo existido corrupción en el pasado, hechos que esta investigando la Fiscalía y respecto de los cuales los ciudadanos del común esmeramos los resultados de la administración de justicia.
No quiero imaginar lo que pasaría si el Jefe de Poder Ejecutivo, violando la Constitución Política, desconocimiento el Estado de Derecho y las otras ramas del poder publico, decide convocar por decreto la Constituyente.

