No hay una política conservadora, el partido conservador hace muchos años perdió el rumbo y dejo de ser alternativa de poder para convertirse en un acompañante furtivo del gobierno de turno.
Hoy mas que nunca se requiere restaurar la cohesión doctrinal y estratégica de nuestro partido en salvaguardia de la supervivencia, como presupuesto previo para recuperar su preminencia histórica y poder contribuir eficazmente en la pacificación del país y en la construcción de un gran acuerdo nacional.
Eso exige disciplina, esfuerzo y organización y no me parece que, por parte de las actuales directivas, se esté allanando el camino en esa dirección.
Al presidente Efraím Cepeda le hemos visto un lánguido liderazgo afectado seguramente, por los intereses mezquinos de algunos congresistas insurrectos, que cínicamente anteponen las ambiciones personales por encima de la colectividad.
El partido conservador debe, primero que todo, a instancias de sus directivas, reponer el vinculo permanente entre la opinión pública y sus delegados para reafirmar la legitimidad, esta es una obligación estatutaria que se ha desconocido en forma arbitraria y perversa.
No rechazamos la participación de nuestros voceros legítimos apoyando los proyectos de reformas que el gobierno está proponiendo, pero estas deben hacer parte del gran acuerdo nacional, como presupuesto necesario para restablecer la precaria coexistencia civil en las zonas del Cauca y Valle, que en estos momentos sufren la absurda violencia fratricida, que amenaza con extenderse a otras regiones de nuestro territorio nacional.
Los partidos de izquierda y de derecha deben renunciar a la explotación de la industria política del odio, debemos recobrar la vigencia de la ley y perseguir cualquier instinto criminal para impedir que el hampa rebotada pretenda dignificarse con pretextos políticos para justificar sus atroces fechorías contra la sociedad civil.
El estado debe cumplir su deber primario cual es el de granizarle a sus asociados la protección de su vida honra y bienes.
El gobierno debe concentrar sus energías en ese objetivo primario antes de dar curso a otros empeños.
No es un camino fácil, pero es el único razonable, las fracciones políticas tienen su derramada sangre, sus victimas y recuerdos. Hay que izar la bandera de la paz y detener de una vez y para siempre este trágico asesinato entre hermanos.
Hoy lo fundamental es recuperar el derecho a la vida. Celebramos con optimismo la propuesta del nuevo ministro del interior Juan Fernando Cristo del gran acuerdo nacional y que, como resultado de éste, se llegue si es preciso, a la convocatoria de una asamblea nacional constituyente.
Posdata: La preocupación por la supervivencia de mi partido es por que estoy ligado a él por el espíritu y por la sangre, por una adhesión reflexiva a su doctrina y un apego sentimental a esa estirpe política desde donde he afrontado con dignidad todas mis luchas.

