No es solo el lugar de la tierra donde nacimos y donde nos criaron, es también de donde venimos, el solar de nuestros ancestros, principalmente nuestros padres, la herencia que de ellos recibimos y no me refiero a lo económico; el punto del universo donde están enterradas nuestras raíces, donde nos enamoramos y procreamos, donde soñamos, donde luchamos y por lo que luchamos. Es un sentimiento sembrado en nuestro corazón infantil en la casa y en la escuela.
Esta primero que la Nación y que el Estado; porque es el espacio geográfico donde se asienta el individuo y la Nación. Es COLOMBIA nuestra madre Patria, tal como nos enseñaron con sus símbolos sagrados: La Bandera, El Escudo y el Himno Nacional. Puede que el mío sea un concepto sentimental y romántico, pero es en lo que creo.
Hoy nuestra Nación vive un momento de euforia colectiva, percibimos una explosión de Nacionalismo y optimismo ocasionados por la exitosa participación de la Selección Nacional de Fútbol en la Copa América y la concreta opción de ser el próximo Campeón. Gritamos, nos abrazamos y exultamos de alegría con cada triunfo, se hacen desfiles y fiestas en todas las ciudades y expresamos a los cuatro vientos el orgullo de ser colombianos.
Por estos días nos olvidamos de la situación económica, de los errores del Gobierno, de los problemas sociales, de la violencia y la inseguridad; se respira un aire de unidad, de confraternidad y de camaradería en torno a la Selección. Es una manifestación genuina y espontanea de PATRIOTISMO que debiera ser permanente, la que ojala pudiera servirnos para apaciguar los ánimos, para cesar los ataques verbales y las amenazan en contra de los que piensan diferente o de aquellos que son nuestros contradictores.
Fue ese sentimiento de sano y de necesario Nacionalismo el que llevó al General Benjamín Herrera a lanzar la frase: LA PATRIA POR ENCIMA DE LOS PARTIDOS, y a Álvaro Gómez Hurtado a proponer el ACUERDO SOBRE LO FUNDAMENTAL; visiones desatendidas y desestimadas históricamente por los dueños del Poder, por los usufructuarios del Régimen, quienes medran en la división y se benefician de la confrontación que ni siquiera es ideología.
Que bueno seria revivir el Patriotismo perdido, que a los niños se les inculque y enseñe el amor por Colombia, su historia y el respeto por sus símbolos; que los nacidos y habitantes en esta tierra nos sintamos y nos comportemos como hermanos, hijos de la misma Patria miembros de una sola Nación. Comprometidos con destino común.
Todavía recuerdo el soneto que aprendí en la escuela, escrito por Miguel Antonio Caro: “¡PATRIA ¡te adoro en mi silencio mudo y temo profanar tu nombre santo,
Por ti he llorado y padecido tanto, como lengua mortal decir no pudo…”
Celebremos en Paz y con responsabilidad el titulo de CAMPEONES.

