Aquí estamos, incólumes

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No es fácil mantenerse incólume, desnudando la verdad durante tanto tiempo. Son largos años, desde 1989 hasta hoy, de denuncias, confidencias, revelaciones, cargos, testimonios, pruebas,  consignadas en los 1000 números de “ACTUALIDAD TOLIMENSE”,  que podrían parecer pocos para tanto años, pero que son producto del esfuerzo, de la dedicación, la valentía, la osadía, que infortunadamente han quedado en el aire, porque no hay justicia y permanecemos en una sociedad que no quiere saber la realidad, que le tiene miedo a la verdad, lo que ha permitido durante todo el tiempo, el saqueo de los recursos estatales en forma descarada. Son hechos delictivos que involucran los presuntos héroes regionales con contratación ilícita, elefantes blancos, peculados, defraudaciones, estafas, desfalcos, malversaciones, abusos de poder, nepotismo, que, si se analizaran a fondo por los que se precian de historiadores, encontrarían el fondo de parte de la podredumbre que ha inundado nuestro departamento y sus municipios sumiéndonos en el atraso.

La historia solo habla de patriotas que no lo son, los mismos que han aprovechado los nombramientos, designaciones en cargos directivos en el gobierno, institutos descentralizados e incluso organismos privados que se nutren de recursos estatales, dignidades, pretensiones, candidaturas y todo tipo de canonjías, especialmente en medios de comunicación que se prestan para manipular la información y el avasallamiento de la verdad. Y es que hoy, son contados los periodistas que escarban, que investigan, que contextualizan, que se documentan. El periodismo nuestro solo defiende sus propios intereses, imponiendo verdades falsas, que benefician solo a quienes dependen de apoyos económicos, que obligan a los comunicadores a obedecer. Incluso se podría asegurar que estos, abandonaron las técnicas de la redacción, de la indagación, de la búsqueda y hay una explicación: hoy cualquiera es periodista, solo basta tener dinero e influencia y como es difícil para un medio honesto sobrevivir, prefiere desaparecer.

Solo quienes tienen una tarea por vocación y deseo de servicio, prevalecen, y ahí viven quienes estamos vinculados a “ACTUALIDAD TOLIMENSE”. Es una tarea titánica, despreciada por los poderosos que no sienten amparo cuando se denuncian sus fechorías, pero alentada y aplaudida por quienes aún tienen fe en la recuperación de la veracidad, exactitud, la pulcritud y ante todo la VERDAD.

Llegamos a los 1000 números con la satisfacción de enarbolar la bandera de la independencia, de la dignidad, del profesionalismo, que nos impide doblar las rodillas por un aviso oficial o la bendición de un directorio político. Bien lo aseguró el periodista y editor Benjamín Bradlee sobre el secreto para llegar a ser un buen periodista: “Aprender a escribir, ser ambicioso, tener ideas.

No dejarse amendrentar, desconfiar del poder y dudar de la versión de quien gobierna”.