Liderazgo político de Adriana Matiz murió el 1 de mayo

Política

En Ortega la gobernadora Matiz renunció a su liderazgo político y prefirió seguir de súbdita y de guardiana fiel de los pecados capitales de su jefe Óscar Barreto y de su antecesor Ricardo Orozco Valero

Aunque Adriana Matiz eligió al congresista más votado del Tolima e impuso condiciones en las recientes elecciones,  sus más cercanos,  con asombro, vieron cómo después de mostrarse como lideresa y una carta renovadora del partido en el Tolima, de nuevo, haría caso a lo que le imponga el senador Óscar Barreto

   En Ortega, en la celebración de cumpleaños del exalcalde de esa población, Omar Carillo y acompañada de Ricardo Orozco, Delcy Isaza, Óscar y Santiago Barreto, algunos diputados y candidatos a la Asamblea, la mandataria dejó fríos a sus aliados que veían con esperanza la posibilidad de montar equipo aparte del barretismo. Ese espacio lo enterró la propia gobernadora. En su discurso volvió a llamar “jefe” a Óscar Barreto y al lado de Ricardo Orozco, hoy precandidato a la gobernación y a quien, en teoría, ni ella ni su equipo respaldan, y no solo posó para las fotos, también los colmó de elogios.

   La imagen deja dos detalles. Por un lado, Adriana Magaly Matiz no se muestra, en absoluto, incómoda posando junto al expolicía Ricardo Orozco, pese a que su entorno insiste en que no lo respaldarán, e incluso, han sido personas de ese mismo entorno los que han facilitado el camino a la Fiscalía General de la Nación y a la Corte Suprema de Justicia para que avancen las investigaciones y el eventual procesamiento del exgobernador. Y resultó llamativo que llamara “jefe” a Barreto, pese a haberle ganado el pulso electoral en marzo. Durante la campaña, hubo fricciones con candidatos como Gerardo Yepes, quien pidió al gamonal conservador “apretarle las tuercas” a la gobernadora. A esto se suma que, sectores del barretismo responsabilizaban a Matiz por el resultado adverso de Santiago, que por poco le impide heredar la curul en el Senado.

   El grupo político que consolidó la gobernadora en las elecciones legislativas buscaba fortalecerse como una fuerza independiente del barretismo. La apuesta era construir una organización de trato cordial, con buenas maneras, cercana a la ciudadanía, sin ínfulas de superioridad y respetuosa de sus opositores. Ese propósito, parece diluirse con el reconocimiento tácito de la mandataria, que trasciende la gratitud y se acerca a una actitud de subordinación. Óscar Barreto, retoma el control y vuelve a concentrar la decisión autoritaria de definir candidaturas, como la de la Gobernación del Tolima.

   La pregunta que surge en esta coyuntura es si se respetará el acuerdo vigente en el conservatismo desde 2006, según el cual el congresista más votado en cada municipio define el aval de la colectividad. La inquietud cobra fuerza en poblaciones como Ortega, donde la hija de Omar Carrillo, sin una trayectoria dentro del conservatismo, podría quedarse con el aval del partido; o en Fresno, donde Mario Castaño derrotó con amplitud a sus  contendores.