Deja que los perros ladren,  es señal de que cabalgamos

Opinión

Es una frase atribuida, por la tradición popular, a la obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra.

Cierto o no, esta expresión tiene un enorme sentido y validez y es aplicable a interpretación de sucesos como éste que nos ocupa:Multitud de cobardes representantes de las “gentes de bien” -toda una jauría- que asisten rutinariamente a diversos espectáculos deportivos y faranduleros a ‘entretenerse’, y a ostentar sus vistosos trajes, atuendos y ropajes con que disfrazan su canina estulticia, a pavonearse, a mostrar su ‘pedigrí’ y a permitir que las enajenadas masas ignaras, que también acuden a estos eventos de la “sociedad del espectáculo”, como los partidos de fútbol, con sus malas intenciones y, carentes de tesis, planteamientos o argumentos, pero promoviendo frenéticamente el odio y el rencor con estridentes gritos y payasos contratados, lanzan unas tontas y prefabricadas consignas, que les permite, dada sus muy limitadas capacidades y sus estrechas ideas, tratar de expresar lo que consideran una supuesta “oposición inteligente”.

Con todo ese amplio arsenal de gruñidos y ladridos, esta amenazante jauría logra asustar y desalentar a una niña de 15 años, la hija del presidente Constitucional, Gustavo Petro Urrego.

Persona que les ha venido incomodando al descubrir, poner en evidencia e ir descargando el pesado fardo de la corrupción institucionalizada de los gobiernos del narcoparamilitarismo que, por supuesto de manera fehaciente y clara, ha representado a la caterva de “gentes de bien” por cientos de años-. Pena y vergüenza provoca esta algarabía, este cánido tumulto, ampliado y repetido desde otras trincas, jaulas y perreras, por ejemplo por los ‘rabiosos’ bobilocos “parlamentarios” del tipo María Fernanda Cabal, su mal domesticada mascota Polo Polo, el disparatado tránsfuga conocido bajo el alias de “Jota P” y por los, muy subordinados perritos falderos que posan de ‘sabuesos’, como razoneros, plumíferos y cagatintas al servicio de sus amos de la prensa alcantarilla que les alimenta y ahucha para que ladren, en una tan irritante como insustancial y torpe bulla, porque el Cambio continuará, a pesar de los ladridos de esa jauría de incapaces gozques. JCCC

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