¿Por qué no reflexionar?

Editorial

La celebración del nacimiento de Cristo con las festividades de la Navidad y la llegada del Año Nuevo, son la oportunidad más propicia para la alegría, el amor y la solidaridad. Es por ello, que durante esa época buscamos la compañía de la familia, de los amigos y de todos los seres que amamos y que de no ser posible su presencia, poder al menos añorar con nostalgia su recuerdo, en momentos tan distintos a los del diario acontecer.

En medio de la paz y el espíritu de comprensión y entendimiento que reina durante las fiestas navideñas es posible apreciar mejor la tierra en que vivimos, valorar su riqueza con sus grandes posibilidades y aceptar y entender mejor a todos aquellos que la habitan, con sus virtudes y defectos, para con ellos poder reflexionar en la búsqueda de un futuro mejor.

Resulta antipatriótico e injusto criticar al actual gobierno por denominar a Colombia como el “País de la Belleza” o como una “Potencia Mundial de la Vida” o por pretender que algún día todos podamos vivir en paz disfrutando de una justicia social plena y satisfactoria ¿O es que acaso no es Colombia un bello país, rodeado de dos mares, con un territorio de tres cordilleras, surcado de ríos, con fértiles llanuras y montañas y que por esos grandes atributos merece esa clase de calificativos?

Si hemos padecido y tolerado una violencia incontrolable desde hace más de 75 años, ¿por qué no acompañar y respaldar al presidente Petro en su intento de firmar la paz con el ELN y con otros grupos guerrilleros o delincuenciales que quieran acogerse a los beneficios de una negociación, porque a eso se llega cuando la guerra o la lucha contra éstos se ha vuelto infructuosa e interminable, lo que es motivo de reflexión y no de rechazo, pues no es acaso necesaria esa paz para gobernar y ponerle término a la innumerable pérdida de vidas y para poder vivir “sabroso” en nuestro bello país? . No querer la paz solo es propio de los negociantes o mercaderes de la guerra o, de aquellos que siendo dueños del poder con su política de “seguridad nacional” no pudieron vencer a la insurgencia, pero que sin rubor ni arrepentimiento alguno si causaron la muerte de innumerables seres inocentes a quienes se les hizo pasar por guerrilleros muertos encombate.

Realizar los cambios que el país requiere, es para Gustavo Petro una necesidad impostergable, pero quiere hacerlo de manera pacífica y democrática y no en forma dictatorial o violenta como pretenden hacerles creer a muchos de sus ingenuos seguidores, sus enemigos y detractores que son quienes no aceptan la pérdida de todas las prerrogativas y beneficios que venían, a costa del erario público, disfrutando de anteriores gobiernos. Por fortuna iniciando su gobierno obtuvo la aprobación de una Reforma Tributaria y de un Presupuesto que lo dota de los recursos suficientes para iniciar y hacer posible muchos de sus proyectos al lograr parte importante de sus ingresos con la supresión de una gran cantidad de exenciones que los gobiernos anteriores Neo-liberales y de Ultra-derecha otorgaban a los grandes empresarios dueños del capital, bajo la farsa económica de que con ello se incentivaba el trabajo.

En ese orden y con la finalidad de proteger la vida y el bienestar de sus gobernados, ha luchado por sacar adelante en el Congreso varias iniciativas entre ellas la del Plan Nacional de Desarrollo, la de la Jurisdicción Agraria y las reformas al Sistema de Salud y al Código Laboral, siendo estas dos últimas de gran importancia; la primera por cuanto el servicio de salud se presta de manera demorada o deficiente al punto de poner en riesgo la vida o ser la causa de la muerte de muchos de sus usuarios, así como el no pagar las EPS, como administradoras privadas de los recursos oficiales, en forma oportuna el costo de sus servicios a la IPS, reteniendo o dándoles un uso indebido a los dineros recibidos cumplidamente del Estado; y, la segunda con la finalidad de restituirle los derechos laborales que el supuesto “adalid” de la Seguridad Nacional les quitó a los trabajadores para congraciarse con los grandes dueños del capital bajo el pretexto de ampliar y abrir nuevas plazas de trabajo.

No es tarea fácil gobernar en medio de un conflicto armado; con toda clase de delincuencia y una justicia inoperante; con una corrupción desbordada en todos los niveles; con los reductos de un paramilitarismo que fue fortalecido y cohonestado por quien hoy dirige un partido político; y lo peor, con el narcotráfico que ha impregnado la política y contaminado sin distinción de estratos a gran parte de sus habitantes. A pesar de todas esas dificultades en tan corto tiempo este gobierno ya ha logrado muchos avances, en el sector rural; aboliendo de un lado, la fumigación y sustituyendo los cultivos de coca por la siembra de alimentos sin capturar ni sancionar, como antes se hacía, a campesinos que por necesidad recurrían a tal oficio; y, por otra parte, haciendo entrega, sin costo alguno, de más de 200.000 hectáreas de tierras para su cultivo y explotación a cerca de 58.000 familias campesinas. De igual manera, obtuvo por ley que en el sector

de la Educación ésta será gratuita en todas las universidades, colegios y planteles nacionales

Que bueno sería que durante estos días de alegría, esparcimiento y solidaridad cuando más cerca podemos estar de nuestras familias, parientes y amigos con la esperanza de un año mejor, pudiéramos destinar solo un momento íntimo para valorar y reflexionar, sin odio ni pasión alguna, las buenas intenciones de nuestro actual Presidente. Feliz Navidad y un Nuevo Año colmado de oportunidades

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