Respetando los límites de espacio dejé de mencionar en mi anterior columna muchas de las virtudes de nuestro actual Presidente que unidas a numerosas circunstancias y a hechos irregulares ya conocidos hicieron posible que hoy se encuentre al frente del Gobierno liderando el cambio tan esperado por muchos colombianos.
Esas virtudes, no son otras que aquellas que nacen durante los primeros años de nuestra vida cuando nos conmueve o la sentimos en carne propia la desigualdad y la injusticia social, semejante a lo mismo que le ocurrió a Gustavo Petro Urrego mientras cursaba el bachillerato en el Colegio La Salle de Zipaquirá, entre 1.970 y 1.976, donde se graduó a los 16 años, pues siguiendo los pasos de Gabriel García Márquez quien también había dejado huella indeleble en ese claustro entre 1.943 y 1.946 y coincidiendo con sus ideas de izquierda, fundó un Centro de Estudios con su nombre y un periódico que denominó Carta al Pueblo, donde por el contenido de sus páginas podía desde entonces presentirse su espíritu rebelde de inconforme.
Pero esas ideas que a García Márquez lo desviaron hacia el periodismo y la literatura hasta alcanzar en esta última el premio Nobel, a Petro lo encauzaron a la política, como simpatizante del Movimiento M19 que se había conformado en 1.970 a raíz del posible fraude electoral que le otorgó la Presidencia a Misael Pastrana Borrero y, a los estudios de Economía en las aulas del Externado de Colombia en Bogotá, donde luego de culminar su carrera, fue nombrado Personero de Zipaquirá en 1.981 y después Concejal de ese municipio de 1.984 a 1.986.en representación de la Alianza Nacional Popular (ANAPO).
Fue en 1983, antes de asumir como Concejal, que lideró la toma de unos terrenos para albergar a 400 familias sumidas en la pobreza y el abandono porque habían sido desplazadas por paramilitares lo que contribuyó a lo que más tarde sería el Barrio Bolívar 83 de esa población. Siendo ésta además la única acción, que podría considerarse como violenta y que dio lugar a que más tarde, en octubre de1.985, aun estando de Concejal activo y habiendo cesado la tregua decretada dentro de las negociaciones de paz que él junto con Carlos Pizarro y otros miembros del M19 venían adelantado con el Gobierno de Virgilio Barco, fuera capturado por el ejército y torturado durante 10 días en las instalaciones de la XIII Brigada, sin orden judicial ni juicio alguno.
Luego de su experiencia guerrillera y de haber conseguido la firma de la paz, junto con Pizarro y otros miembros del M19, abogó también por una Asamblea Nacional Constituyente, hasta obtener, con muchas de las ideas de izquierda aportadas, la nueva Constitución de 1.991-
A partir de esto último se dedicó de lleno a la política, interrumpida sólo por un tiempo en la diplomacia en Bélgica, que aprovechó para afianzarse en sus estudios de Economía y de Derecho Ambiental, pues de resto, por elección popular ingresó el Congreso, primero como Representante y después como Senador, donde han sido célebres los históricos debates que ha librado, especialmente contra la corrupción, como aquel del llamado “Carrusel de la contratación” o en contra de varios parlamentarios elegidos con el patrocinio del paramilitarismo y que, en su orden, provocó la caída y condena del Alcalde de Bogotá Samuel Moreno, de su hermano y de unos contratistas, al igual que de algunos congresistas. Sin mencionar asimismo las incontables veces que ha pedido y exigido que se haga justicia contra Álvaro Uribe quien fue el verdadero artífice y promotor de las llamadas “chuzadas”, de las 6.402 víctimas de los “falsos positivos”, de las falsas movilizaciones y, seguro también, de la muerte de inocentes campesinos
A lo anterior se agrega, su paso por la Alcaldía de Bogotá donde a pesar de su accidentada gestión por la actitud sectaria e infame del inquisidor y mal llamado Procurador Ordoñez, logró importantes obras sociales en beneficio de las comunidades más pobres y olvidadas de la Capital. Igualmente. después de tres campañas alcanzó la Presidencia en 2022, venciendo toda clase de infamias, de mentiras y acusaciones que aún hoy persisten por quienes no se conforman con la derrota y la pérdida de privilegios, especialmente los de ciertos empresarios, dueños de la gran mayoría de medios de información.
No obstante, el sinnúmero de dificultades, por su temple y perseverancia y su constante actividad, dentro y fuera del país, son muchos los logros, obras y realizaciones del Presidente Petro, que los conocidos medios se niegan a informar y reconocer pero que por fortuna son publicados a través de las redes sociales y que me abstengo de mencionar porque presumo ya conocen los lectores de esta columna.
De lo anteriormente expresado surgen estos interrogantes: ¿Malo es calificar como una virtud de Gustavo Petro el que desde temprana edad se hubiere conmovido frente a la ausencia de justicia social y que por tal razón abrazara las ideas políticas de izquierda?; ¿O es que acaso lo bueno para algunos es permanecer conformes e indiferentes a cualquier cambio que altere las condiciones de vida de muchos colombianos?
La respuesta es simple. Lo malo es bueno para unos y, “a contrario sensu”, lo que es bueno para unos es malo para otros, pues todo depende del cristal con el que se mire. De ahí que todos los seres humanos piensen diferente, lo que es completamente respetable, así de ello se discrepe.
Lo importante es que quien a pesar de estar en el equívoco, tenga de buena fe la convicción de estar en la verdad, ello es tolerable, más no lo es cuando por pasión y fanatismo saben que están en la mentira y a ella se aferran para pretender derrotar al contradictor, es obrar de mala fe, lo que es frecuente en la política donde muchas veces priman más los intereses personales que el bien de la colectividad, es lo que ahora está ocurriendo con los huérfanos del poder, para quienes: El CAMBIO, siempre es malo y nunca es bueno. De ellos…líbranos Señor.
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