Independiente de toda creencia religiosa, la Biblia es sin lugar a duda un libro excepcional, pues no existe en esa obra extraordinaria circunstancia no prevista o hecho alguno que no sea susceptible de una lección, de una recomendación o de una enseñanza, digna de ser obedecida en medio de nuestro diario acontecer.
Un ejemplo de ello es el pasaje que narra Marcos (Cap. 12, Verss.13-17) donde un grupo de fariseos y herodianos, en actitud hipócrita y queriendo tentar a Jesús le preguntan si es lícito pagar tributo al Cesar, y aquel tomando un denario les muestra la imagen del gobernante diciéndoles: “Dad a Cesar lo que es de César y a Dios lo que es de Dios..”
Eso explica, el título de esta nota periodística con la cual solo pretendo motivar a mis lectores para que cumplan estrictamente con sus deberes frente al Estado, bien sea a aquellos que creen y tienen fe en el nuevo gobierno de izquierda, así como a los que a pesar de haberlo respaldado con su voto, por su escepticismo comienzan a desconfiar de él, pero, ¿porqué no también a sus opositores y malquerientes, a quienes les cabe idéntica responsabilidad, por ser parte de un mismo conglomerado social ?.
En ese orden, para nadie es un secreto, ni siquiera para muchos de sus opositores, que el naciente gobierno de Gustavo Petro recibió un país en la peor crisis de toda su historia, por el pésimo manejo de su antecesor, como lo revela el Exdirector del Banco de la República Salomón Kalmanovits, para quien el déficit fiscal que éste recibe es de 83 billones de pesos, equivalentes al 6.8% del PIB, aparte de un endeudamiento que sobrepasa los 400 billones que deberán ser cubiertos entre los años 2022 y 2026.
Lo anterior, constituía para el presidente Petro en su inicio de gobierno una razón más que suficiente para darle prioridad a una Reforma Tributaria que contribuya, al menos, a amortiguar la situación descrita, aspirando a un recaudo cercano a los 25 billones y que habría de presentar al Congreso, para su estudio y aprobación, su ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo.
No obstante, lo anterior es apenas una parte del reto que debe enfrentar y asumir, en medio de una enorme problemática social, ávida de solución, para colmo, agravada por la inflación ya cercana al 10% y una tasa de desempleo del 10,6% y, lo más grave con un panorama convulsionado por la impunidad debida a la inoperancia de un justicia deficiente, al igual que azotado por la corrupción enquistada de tiempo atrás, principalmente en la contratación oficial, nacional, departamental y municipal, así como por la violencia, generada en gran parte, por la guerrilla del ELN, las disidencias de las FARC y por algunos grupos delincuenciales dedicados al robo y al pillaje o a la disputa de zonas y cultivos en los territorios de la coca que sirven de sustento a muchos campesinos pero que son fuente inagotable de riqueza, de un narcotráfico incontrolado.
A pesar de todo, en el corto tiempo transcurrido de mandato, es innegable por las actitudes e intervenciones del mandatario y de sus ministros, que no existe otro propósito distinto que desarrollar y dar cumplimiento al programa de gobierno propuesto en la campaña, no con arbitrariedad y con violencia como lo pregonaron muchos de sus detractores
Prueba de lo anterior, entre varias, las conversaciones adelantadas y los avances logrados con la guerrilla del ELN y otros grupos alzados en armas, con miras a lograr una paz total, así como la apertura de relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela o, el inicio de la negociación de tierras, para ser en un futuro adjudicadas, bien a campesinos desplazados por la violencia o a reinsertados del conflicto amado, todo a través de una reforma o transformación agraria que estimule la agricultura y la agro-industria, al punto de convertirla, en uno de los primeros renglones de nuestra economía
Que no decir también del magistral discurso del Presidente Petro ante la ONU que contiene, más que un saludo o un simple pedido, como suele ser costumbre, un reclamo y una enérgica protesta a todas las potencias del mundo para que pongan término a tantas actitudes bélicas y guerreristas que solo contribuyen, al calentamiento global.
Se refirió de igual manera a la forma estéril e irracional como se viene combatiendo el narcotráfico y la siembra de cultivos ilícitos, lo primero con el uso de las armas lo que arroja innumerables víctimas y, lo otro mediante el uso de químicos y fungicidas, no sólo perjudiciales a las salud sino especialmente de manera notaria al eco-sistema, cuyos efectos malignos ya son bien conocidos en la región amazónica catalogada como reserva natural y principal pulmón del mundo.
Han sido notables también las intervenciones del presidente Petro donde ha defendido con incuestionables argumentos la transición energética que obligadamente y como fórmula de sobrevivencia habrá de conducir al mundo a la descarbonización de la economía.
Por ahora lo más urgente y prioritario es que todos, sin distingo alguno, acepten el mandato bíblico y por oneroso e indeseado que sea paguen el tributo al gobierno en la seguridad de que es justo y proporcional pues con él habrán de pagar más los que más tienen, así para algunos, represente un sacrificio, pero hagámoslo pensando que es una obligación a cambio de los muchos favores recibidos, cómo cuando pagamos los diezmos dando igualmente “…a Dios lo que es de Dios..”

