Recorren al Tolima ofreciendo cambios y transformaciones. Se muestran como los redentores y con frases falaces tratan de atrapar ingenuos en cada pueblo. Estos falsos mesías, son vagabundos de la política reconocidos y en cada elección, se presentan con bufones y comparsas diferentes, variando de color como los camaleones, para lucir como liberadores de los males y desdichas de la región, ocultando que son responsables de lo que critican. A ese grupo pertenecen personajes como José Élver Hernández, Andrés Hurtado, Jesús María Botero, Jaime Yepes, Ricardo Ferro, Rubén Darío Rodríguez, Pompilio Avendaño y Carlos Edward Osorio, unidos por fines no claros, pues no tienen identidad ideológica y menos programas político, además de pertenecer a grupos diferentes, que defienden intereses diversos. A ellos los une solo el propósito de eliminar políticamente a Óscar Barreto, quien fue el mentor de Hurtado a la Alcaldía de Ibagué, para que después lo traicionara. Hurtado ha nutrido, y de qué manera, con puestos y contratos a “Choco”, Yepes, Ferro y Osorio. Estos titiriteros y saltimbanquis de la política, no tienen autoridad para criticar lo que ellos mismos han patrocinado como aliados en diferentes ocasiones. Solo, muerden la mano del amo que los ha alimentado.
El pero en esta maraña de la política es José Élver Hernández, conocido como “Choco”. Sujeto díscolo, enredador, turbulento y resbaladizo en sus compromisos. Hoy se puede acostar con un aliado y mañana amanecer con otro. Considerado en los círculos políticos como de poca confianza, empero, lo buscan como socio por manejar aún un residuo, muy poco, de cauda electoral. Y para completar, su orden, su cerebro y sustento es el excongresista Gonzalo García, condenado por parapolítica y vinculado a denuncias por corrupción al elector. A “Choco” por su anemia ideológica y política lo ubican entre los menos estables y muchos creen que sus coqueteos con el grupo que intenta formar el exalcalde Hurtado, son para mejorar la propuesta que le pueda hacer el barretismo para regresarlo a su redil, del que realmente, nunca ha formado parte. “Choco”, siempre ha endosado o vendido sus votos a senadores fuera del Tolima: Efraín Cepeda y Samy Merheg, para solo citar dos casos.
Pero esos errores de “Choco”, se los han cobrado y acaba de recibir un duro golpe. Su aparente Representante a la Cámara, Alejandro Martínez, por sus estados incoherentes, publicó lo que llamó “Carta Abierta al Tolima”, y lo señala de llegar a acuerdos por fuera del Partido Conservador y de hundir de nuevo su candidatura a la gobernación. Y le deja en claro que: “Soy un actor indiscutible del equipo gomezgallista y no necesito que ninguna persona me avale, valide o me refrende en ese espacio político que he ganado con mi trabajo y que he construido durante tantos años” y le notifica que será de nuevo candidato a la Cámara, quitándole más fuerza. La caída de “Choco” es cierta. Se postuló al Senado, luego a la Gobernación y ahora a la Cámara. De seguir así, terminará aspirando regresar a la Asamblea o ser concejal de Murillo, su pueblo natal.
Óscar Barreto, como gobernador, promocionó a su secretario de Infraestructura, Andrés Hurtado y logró llevarlo a la Alcaldía de Ibagué. Una vez en el cargo, lo traicionó y con los dineros públicos pagó periodistas y medios para publicitar su propio grupo. Ha sido Liberal, Conservador y ahora de Cambio Radical, y mañana, la que le convenga, será su casa política. Se cree jefe de un franja política irreal, pues la suya es solo una famiempresa, orientada a favorecerse del erario. El nefasto y mitómano exalcalde, no posee programa político, su capacidad reside en dar cargos y contratos de la Alcaldía que regenta su relevo Johana Aranda. El tesoro municipal es el origen de los recursos de sus campañas. Recorre el Tolima, uniendo deshechos, odios y rencores antibarretistas con ‘periodistas’, portales y medios, que le cuestan una millonada a Ibagué, para que inflen sus eventos y amplifiquen sus prédicas.
Carlos Edward Osorio, del Centro Democrático. Es el más listo de la tropa que trata de derrocar a Barreto, aunque es legal aclarar, que su nombre ha sido aludido en esta tarea pero que se sepa, no ha hecho expresión alguna sobre el tema. Medios afines a Hurtado, lo han mostrado como un segundón del exalcalde, para los fines políticos que persigue, pero la realidad puede estar muy distante. Osorio, quien también ha tenido pactos con Barreto, se muestra como libre y poco dable al manoseo. Su anhelo es ser senador o alcalde de Ibagué y ha radicalizado su enfoque de derecha, con el fin de ganar la venia de Álvaro Uribe en un futuro, propósito que refuerza oponiéndose férreamente a las reformas presentadas por el presidente Petro para favorecer a la clase media y pobre, como la de la salud, la pensional y laboral. No se ve a Osorio como paje de Hurtado, pero en política todo es dable.
En cuanto a Jaime Yepes y Ricardo Ferro. Inexplicable resulta, que hayan alcanzado la reputación de “líderes políticos”, cuando el papel cumplido por ellos en el Congreso fue anémico, tanto es así que se les dio el título de los congresistas “mudos”. Su voz solo se les escuchó para contestar lista. Pero, lo grave es que siguen buscándolos ,para coaliciones electorales. Incluso no se descarta que el partido Liberal donde la representante Olga B. y el diputado Reyes no solo han elogiado en público a Hurtado sino que ya colaboran y tienen cuotas burocráticas en el gobierno de Aranda, entren a hacer parte de esa alianza. Pasa con Óscar Barreto, lo que con Alberto Santofimio, cuando era barón electoral y Jefe Liberal del Tolima: en los pueblos se reunían cuatro gatos para conspirar y derrotarlo y nunca lo lograron. Como va la cosa, Barreto sostendrá sus representantes, elegirá a Santiago Barreto senador y recuperará la Alcaldía de Ibagué.


