El Tolima, identitario y universal

Opinión

Igual Hoy el Tolima es económicamente universal, no por sus exportaciones e importaciones o balanza comercial, que es irrelevante.

Mirando de reojo y haciendo oídos sordos intento sobreponerme a la forma como por estos días se asume la política al interior del Tolima y de cara al país y que muestra caricaturescos tragicómicos y hueros liderazgos y una crasa inopia mental que explica la ausencia total de ideas y hechos de cambio y, por ello mismo, la decadencia regional. Tanta desvergüenza y extravío contrasta con la anhelada y necesaria lid democrática que en el Tolima debería ser fecunda y profunda en visiones, propuestas y acuerdos disruptivos, que deben empezar por entender la manera cómo, por muchas décadas, se moldeó la formación socioeconómica y sociológica del Tolima y cuya lectura, histórica y contemporánea, debe ser obligatoria para quien honestamente se arrogue el interés por el progreso tolimense y para los tolimenses.

Para disimular su carencia de ideas, algunos alegan que el regionalismo es tema parroquial, provinciano o “chauvinismo periférico”, tesis obtusa que agrava la cultura política por negar que el regionalismo es universal. Prueba de ello son las autonomías españolas; los cantones suizos; las prefecturas japonesas; las provincias suecas y sudafricanas; los departamentos colombianos; los estados alemanes, norteamericanos, mexicanos y demás países. Latente o activo en cada país bulle la ansia descentralista, autonómica y hasta independentista, que se expresa en luchas reales o subyacentes por un progreso incluyente y por ello ligado a una identidad histórico-social, en un contexto territorial específico. El Tolima es hoy anacrónico políticamente porque la alienación causada por las matrices de pensamiento pragmático o economicista ocultan que el regionalismo y el antropocentrismo son una cuestión universal.

El Tolima es socialmente universal por ser territorio identitario y, además, porque la codicia causó y continúa causando violencia, despojo, desplazamiento, migración, pobreza, falta de oportunidades y esa tragedia, más la apatía y la ineptitud para construir desarrollo regional, causa ruptura familiar. De allí la paradoja de que, además del desplazamiento de tolimenses a otras regiones del país, exacerbado a mediados el siglo XX, hoy toda familia tiene a muchos de los suyos en el exterior, básicamente en EEUU, España, Venezuela y Chile y, por ello, hoy coexiste un Tolima físico y un Tolima virtual que, aunados, podrían reedificar al Tolima.

Igual Hoy el Tolima es económicamente universal, no por sus exportaciones e importaciones o balanza comercial, que es irrelevante.

Es económicamente universal por las remesas que envían las familias en la diáspora, otra paradoja nacida de la anterior. Si bien su monto anual es difícil de precisar por carecer de una agencia interna de estadísticas o grandes cuentas, las remesas pueden acercarse al billón de pesos, valor cuyo impacto en el consumo familiar y por tanto en la economía regional, es soslayado por académicos, políticos, gobernantes y analistas, que se aferran a su racionalidad economicista y no intentan imaginar siquiera una nueva arquitectura de pensamiento regionalista.