Los habitantes de la Villa de San Bonifacio que peinamos canas o ya no peinamos nada no nos hemos percatado de la acelerada evolución de nuestro municipio, en el sentido de que la afluencia de extranjeros o nacionales de otras regiones, que se mide no solo en las placas de los vehículos que discurren por las calles o congestionan los parqueaderos de los centros comerciales de las decenas de conjuntos residenciales y edificios que brotan por doquier, sino en el uso generalizado de idiomas distintos al castellano opita en el que nos levantamos. No de otra manera se pueden entender las informaciones que se registran en los medios de comunicación o las vallas y avisos, que proliferan para dar a conocer los más sencillos servicios en comunidades populares donde, al parecer, el idioma del Manco de Lepanto y el genio de Macondo ha sido relevado por lenguas que indican el imperio de un enorme volumen de políglotas y la conversión de nuestro villorrio en una urbe cosmopolita en la que quienes no son duchos y fluidos en dos o más idiomas ven restringidas sus opciones o no pueden disfrutar cabalmente de tan maravillosas ofertas.
Debe advertirse que el fenómeno no se restringe a productos o servicios globalizados sino cobija a raizales bienes alimenticios o elementales servicios que, sin duda, tienen una abultada clientela de extranjeros o fuereños.
Me permití dar una vuelta por los sitios comerciales de mi amada ciudad y he aquí algunas de las pruebas que recaudé , sin pretender ser exhaustivo: ya no hay peluquerías ni salones de belleza y – menos- sitios donde arreglan las uñas, ahora se denominan barber shop ( administradas generalmente por venezolanos), beauty salons y nail spas, en los que ofrecen un servicio que se ha tornado en indispensable para gente de todas las edades: el tatuaje, que por cierto identifican como tatoo, que lo complementan con la postura de piercings, lo que otrora llamábamos zarcillos o colgandejos.
Los negocios bien reputados y de larga tradición llevaban en su correspondencia y publicidad el año de su inauguración o fundación con la preposición desde, ahora para darse ínfulas o descrestar lelos utilizan el ”since” de manera que hay anuncios que rezan: “aguardientes y mistelas since 2018, “papelería y cacharrería since 1998. A lo anterior es usual encontrar ahora denominaciones como “pelanga by Guillermo”, “Juan Valerio by Astrid” o “chicharrones by Pacho”. Por estos días se multiplican anuncios como: “achiras y patacones gourmet” o ”arepas rellenas cordon bleu “.Desaparecieron los parqueaderos sustituidos por parking lots y los asaderos por steak houses. Hasta apelativos que se referían a sus dueños como “El Chamaco” o “Las Ambalemunas” ahora los sustituyen los “tamales by Jorge since 2005“ u otro muy extendido: “empanadas by Leidy since 2015”.
Los comunicadores deportivos no son la excepción, ya que ningún equipo está entre los primeros diez sino “en el top ten” y ningún delantero hace tripleta de goles (con lo difícil), pues el calificativo al uso es “hat trick”.
Los bachilleres no tienen fiesta de grado sino “prom” y no hay gente a la moda sino “fashionista”. Si nos apuramos terminaremos como en Bogotá donde nadie se toma un trago sino un “shot”.
Bueno, para no aburrirlos más: bye.
