Analizando la actuación de personajes como el mejor “fiscal” del planeta, el ególatra e inservible Barbosa y la inútil y politiquera “procuradora” Cabello, la acción de los componentes de las denominadas “altas cortes”, los hechos vergonzosos de un nutrido grupo de senadores y representantes y el trabajo zapa de los medios de comunicación dependientes de las oligarquías del país, se alcanza a comprender el porqué los corruptos dominan a sus anchas los departamentos y municipios. Todo es válido por la impunidad reinante. A nadie se le pide cuentas, o sí, a los más “pendejos” que sirven de chivos expiatorios para la justificación de informes de los “tenaces investigadores”.
La ignorancia del pueblo que no lee, no sabe escuchar, no averigua, no consulta, no percibe, no estudia, ni aplica la intuición, que sólo vive del día a dia, del rebusque y se embrutece a diario aún más, con lo que bombardea su escaso conocimiento, el celular o el televisor programado por cadenas dominantes y dominadas por quienes son sus verdugos, no permite ir más allá, de lo que por ellos, los corruptos, es consentido. La manipulación de la información es descarada, insolente, cínica, desvergonzada. Lo bueno lo vuelven malo y lo malo lo convierten en bueno y así los depredadores del erario, son decentes contratistas porque reparten las coimas en forma ordenada y además pautan; los traficantes son honestos comerciantes o industriales que también dan recompensas y además pautan; los violadores y abusadores de mujeres y niños son enfermos que requieren tratamiento especial si son de la élite; las situaciones de escándalo de los poderosos son ”tragedias familiares” que no deben ventilarse en público y si alguien va en contra de sus normas hay que desprestigiarlo, enlodarlo, acabarlo a como de lugar.
Ese carrusel infame que se ha formado entre organismos de control viciados , politiqueros de poca monta, que no le salen barato a los colombianos, que son los que designan a esos presuntos controladores y operadores de justicia; una prensa deshonesta, que se vende al mejor postor y que sacudió la ética de periodistas que en otra época ejercían con pulcritud el bello oficio de informar, origina que lo blanco sea negro y lo negro blanco desorientando a una opinión que no avizora el abismo que se le abre al futuro de las nuevas generaciones.
Por eso ganó el clan Char en el Atlántico pese a las denuncias de su vinculación a uno de los clanes más sanguinarios de México como el cartel de Sinaloa; ganó el clan de la baronesa Dilan Francisca Toro en el Valle del Cauca, olvidándose el apoderamiento de miles de millones de recursos de la salud que pauperizó la atención de los más humildes; ganaron en Antioquia los voceros de los grupos más corruptos con Andrés Julián Rendón a punto de ser imputado y; “Fico” Gutiérrez, a quien se acusa de haber ya gobernado con los grupos delincuenciales más temibles de Antioquia.
Y así ocurrió en Santander, Bolívar, Bogotá e Ibagué, en donde los procesos denunciados por diversos delitos jamás hicieron tránsito por la Fiscalía más eficiente del Universo.
Mientras tanto en diciembre de 2016 Odebrecht admitió haber pagado 788 millones de dólares en sobornos en 12 países incluido Colombia y hoy 74 personas vinculadas siguen orondos y campantes lo mismo que los vinculados al caso ABUDINEN de los centros poblados por 70 mil millones, la Sociedad de Activos de la SAE en los que están involucrados senadores y la misma casa de Nariño en la presidencia de Iván Duque, El Centro de Rehabilitación del Batallón de Sanidad 30.595 millones, el caso de Colombia Gate/II Disrtoto italiano vinculada la Vicepresidenta anterior, el escándalo de los Juegos Nacionales en Ibagué, el carrusel de la educación en Córdoba, el desfalco de Colpensiones, el escándalo en el sistema judicial de Barranquilla, el de la salud en el Huila, el de las marionetas del senador Mario Castaño, el bochornoso hecho de Memo Fantasma y la anterior vicepresidente y, nos haríamos interminables. … De acuerdo con La Secretaría de Transpariencia de la Republica, el consolidado del estado de denuncias asociadas a corrupción con fecha a 17 de julio de 2023, hay en total 57.582 entre los años 2010 y 2023 de las cuales el 93.99% no tienen condena, el 89.7% sin captura y el 77.15 % está en indagación. Es decir, en este país se consolida el 94% de impunidad. Como quien dice, “Ser PILLO paga” y ese ejemplo ya es escuela en el Tolima, en donde la situación en más alarmante

